La presidenta del IEB dimite y su antecesora encabeza una gestora, con 60.000 euros de deuda sobre la mesa

Mar Palacio intentará reflotar una institución que asegura que no hubiera dejado hace tres años de saber lo que iba a hacer Patricia Pérez, que ahora la acusa de lastrar al IEB en una "pelea de egos"

02/11/2023
 Actualizado a 02/11/2023
Patricia Pérez Bruzos deja la presidencia del IEB definitivamente y da paso a una gestora. | Ical
Patricia Pérez Bruzos deja la presidencia del IEB definitivamente y da paso a una gestora. | Ical

Antes de la anunciada asamblea de socios del Instituto de Estudios Bercianos, esperada tras cerrar el Aula Arqueológica y, en episodios anteriores, dejar de abonar los sueldos a sus dos trabajadores, justificado por una deuda inasumible que ha dejado al IEB fuera de cualquier percepción de ayudas externas, la hasta ahora presidenta, Patricia Pérez Bruzos, presentaba su dimisión. Lo hacía después de tres años de trabajo y "dos meses muy duros", en lo personal incluso, con acusaciones, tensiones e intentos por conseguir que la Fundación Las Médulas se hiciera cargo de ese Aula Arqueológica, ahora cerrada y con conflictos judiciales con los empleados.

Pérez Bruzos presentaba una memoria económica de estos años sobre la situación en la que queda el IEB, en la que suma 60.000 euros de deuda. Pero en su escrito de dimisión entregado a los socios Pérez Bruzos habla de una "pelea de egos" entre ella y su antecesora, Mar Palacio "que lastra al IEB", dice textualmente. Habla de que Palacio, en ningún momento ayudó a la nueva directiva, pese a que ella había colaborado con su predecesora. Dice duramente que la colaboración que recibió fue de "imposición y veto" y que Palacio quiso imponer sus líneas de actuación en todo momento.

Asegura Pérez Bruzos que piensa que, Mar Palacio nunca quiso dejar su cargo. Lo hizo, dice, porque no podía presentarse a la reelección al ser socia de Honor "y ahora sí puede encabezar una gestora", dice, asumiendo que se ha determinado esta fórmula para que Palacio recupere el cargo. A esta acusación, la que fuera presidenta del IEB antes que ella lamenta esta situación "es muy desagradable para mí, me quita el sueño", dice, pero considera que no había otra salida para intentar reflotar el IEB que volver a levantar la mano y hacerse cargo de la gestora.

Ahora Palacio, al lado de otros tres voluntarios, formarán ese órgano, abierta aún a adhesiones, que ya se ha remangado para conocer la sitaución del IEB y comenzar a actuar. Pero Palacio lamenta que la asamblea fuera irregular y que no tuviera validez jurídica. De hecho, su nombramiento como cabeza de la Gestora no se oficializó y teme que eso sea una barrera para poder conocer las cuentas bancarias de la entidad o para solicitar apoyo judicial ante los juicios con los trabajadores del Aula Arqueológica que se plantean este noviembre. Así las cosas, el lunes será la primera reunión de esa gestora para comenzar a tomar decisiones. Sí afea que se le intente culpar de una situación generada con posterioridad a su paso por la dirección del IEB, que dejó por haberse jubilado.

Pérez Bruzos deja 60.000 euros de deuda, aunque había recibido, a su entrada, una cuenta de 35.000 euros, algo que le reprocharon y que ella explica en el funcionamiento de la institución. "Cuando dejaron las cuotas acababan de recibir las subvenciones y cobrar las cuotas de los socios, pero, a finales de año ya quedaban 5.000 euros, y a principios del año siguiente volvíamos a tener 30.000 euros en cuenta", dice "así se funciona. Nos dejaron 35.000 euros pero el compromiso de 20.000 euros en hacer publicaciones", aclara. 

La ya expresidenta defiende que, en estos tres años, haya intentado poner la mejor solución a los problemas con los que se encontró, sobre todo las deudas del Aula Arqueológica "hemos conseguido que la Fundación las Médulas quiera hacerse cargo", y asegura que eso dará viabilidad al IEB "si se toman decisiones pensando en el IEB y no en quedar bien con alguna institución o en intereses particulares", apostilla.

Se queda con la espinita clavada de no haber podido resolver la situación de los trabajadores del Aula, que defenderán en los juzgados los impagos, pero también con la ilusión con la que entró "me voy con el corazón roto pero con la cabeza alta", dice. "Hemos hecho proyectos muy interesantes y bonitos, como el del Patrimonio inmaterial, que no  le gustaba a la anterior directiva o la entrega del Aula, que es una garantía de futuro", hace balance. 

Se siente arropada por los socios, pese a las tensiones vividas en la asambles "somos 600 y allí solo había 80", dice. Pero sí se va decepcionada y espera que el IEB consiga encauzarse, para lo que se presta a colaborar si la gestora necesita sus aportaciones. 

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