El corte total de la carretera autonómica CL-631 entre las localidades de Santa Cruz del Sil y El Escobio, en el municipio de Páramo del Sil, continúa generando importantes dificultades de movilidad tras el desprendimiento de tierra y rocas registrado en la noche del 4 de enero, en torno a las 23 horas, que obligó a cerrar la vía a la altura de los kilómetros 31 y 32.
A esta situación se suma ahora la preocupación por el estado del desvío alternativo, que discurre por la antigua vía minera de La Recuelga, actualmente la única conexión disponible para salvar el tramo afectado. Usuarios habituales de este itinerario denuncian la existencia de profundos baches y grandes agujeros, así como la ausencia de iluminación, una circunstancia que, unida a las lluvias de los últimos días, convierte el recorrido en especialmente peligroso, sobre todo durante la noche.
Los conductores aseguran que se ven obligados a transitar por este vial en condiciones muy precarias, sin que hasta el momento se haya informado de cuánto tiempo se mantendrá el desvío, aunque la Junta sí dio cuenta de que estaba prevista una actuación urgente para mejorar la seguridad.
Mientras tanto, operarios y maquinaria de la Junta de Castilla y León continúan trabajando en la retirada de las rocas caídas sobre la calzada de la CL-631 y en labores previas para la estabilización del talud, dentro de una obra de emergencia destinada a garantizar la seguridad antes de la reapertura de la carretera, cuyo plazo sigue sin concretarse.
El último derrumbe ha vuelto a poner sobre la mesa los reiterados problemas de seguridad de esta carretera, considerada un eje fundamental de comunicación entre El Bierzo, Laciana y Asturias. La alcaldesa de Páramo del Sil, Alicia García, ha reiterado su preocupación y ha advertido de que la situación empieza a ser “insostenible”. “Hasta ahora ha habido suerte, pero al final va a pasar algo grave”, ha señalado, reclamando medidas urgentes para estabilizar los taludes.
García recordó que no se trata de un episodio aislado. En mayo de 2024 se produjo el desprendimiento más grave registrado en la CL-631, que obligó a mantener la carretera cortada durante varios meses mientras la Junta ejecutaba una obra de emergencia con una inversión superior a los tres millones de euros. Además, el pasado otoño se registraron nuevos derrumbes en las inmediaciones del embalse de Ondinas.
Según la alcaldesa, la montaña “se está manifestando” y las condiciones meteorológicas, con lluvia e hielo, están provocando la fractura de las rocas que terminan cayendo sobre la calzada. Por ello, insistió en la necesidad de una solución definitiva, advirtiendo de que, aunque hasta ahora no se han producido daños personales ni materiales, el riesgo sigue presente y podría materializarse en cualquier momento si no se actúa de forma integral sobre la ladera.
