El Ponfeblino ya no es una idea dibujada sobre planos ni una reivindicación nostálgica. El viejo ferrocarril minero que unió durante casi un siglo las cuencas de Laciana y El Bierzo vuelve a tomar forma sobre el terreno y está ya probando las vías que le devuelven el pálpito.
Las locomotoras ya realizan pruebas en Santa Marina del Sil y el sonido del tren ha regresado a una línea que parecía condenada al silencio. Las obras avanzan y el objetivo es claro: concluir la recuperación de la infraestructura durante el otoño de este año para que los primeros viajes turísticos puedan comenzar en la primavera de 2027.
El presidente del Consorcio del Ponfeblino y alcalde de Villablino, Mario Rivas, reconoce que la reciente decisión del Ministerio para la Transición Ecológica, publicada en el BOE esta semana, de ampliar hasta junio de 2028 el plazo de ejecución de los proyectos financiados con fondos europeos, ha supuesto un importante alivio administrativo. "Nos permite centrarnos en terminar la obra y relajar un poco la presión de los trámites", explica.
Aun así, el proyecto llega a este punto con buena parte de los objetivos cumplidos. El compromiso era alcanzar antes del 30 de junio el 80% de la obra certificada para no poner en riesgo la financiación recibida. Una inversión superior a los cuatro millones de euros que ha permitido recuperar kilómetros de vía, estaciones e infraestructuras ferroviarias que permanecían abandonadas desde hacía décadas.
La previsión es que a finales de agosto la infraestructura ferroviaria quede completamente conectada hasta Cubillos del Sil. Paralelamente continúa la recuperación del material histórico que deberá convertirse en uno de los grandes atractivos del futuro tren turístico: las locomotoras de vapor, seis coches de viajeros y un furgón histórico.
La conclusión de los trabajos no significará una puesta en marcha inmediata. Una vez recepcionada la obra será necesario desarrollar el modelo de explotación turística y sacar a licitación la gestión del servicio.
La intención del Consorcio es que una empresa especializada asuma la explotación del tren, aunque durante el periodo de transición podrían realizarse circulaciones puntuales y actividades promocionales, por parte de la propia entidad. "Veremos el tren en la línea en determinados momentos desde la finalización de las obras hasta que se haga la concesión definitiva", avanza Rivas.
El calendario que manejan los responsables del proyecto sitúa la adjudicación de esa gestión a comienzos de 2027. A partir de ahí, en un plazo aproximado de tres meses, podrían comenzar los primeros viajes regulares, previsiblemente durante la primavera.
Un tren que todavía necesita llegar a Ponferrada
Pese al avance de las obras, el proyecto mantiene una asignatura pendiente: recuperar la conexión con Ponferrada.
El trazado actualmente en ejecución llegará hasta Cubillos del Sil, pero el propio nombre del ferrocarril recuerda cuál fue históricamente su recorrido. Para Mario Rivas, la conexión con la capital berciana sigue siendo un objetivo irrenunciable. "Ponferrada es imprescindible", resume.
La dificultad radica en que actualmente no existe un enlace ferroviario operativo que permita completar el recorrido. Entre las alternativas que se estudian figura una futura conexión aprovechando el entorno de la antigua central térmica de Compostilla, aunque se trataría de una fase completamente distinta que requerirá nuevos proyectos y financiación específica.
Los obstáculos de una recuperación compleja
La recuperación del Ponfeblino tampoco ha estado exenta de contratiempos. Durante las obras aparecieron incidencias que obligaron a modificar plazos y presupuestos. Un poste telefónico caído sobre la vía provocó un retraso cercano a un mes. Más importante fue el derrumbe detectado en la zona de Corbón, que obligó a replantear actuaciones y supuso cerca de tres meses adicionales de trabajo.
Para afrontar estas incidencias fue necesaria una aportación extraordinaria de unos 200.000 euros por parte de la Junta de Castilla y León.
Pese a ello, la apuesta institucional por el proyecto no ha variado. La inversión principal, cercana a los cuatro millones de euros, ha permitido rehabilitar el trazado ferroviario, recuperar infraestructuras, acondicionar estaciones y preparar la línea para su futura explotación turística. A esa cantidad se suman otros recursos destinados a asistencia técnica, redacción de proyectos y actuaciones complementarias que han acompañado una de las mayores operaciones de recuperación patrimonial desarrolladas en las cuencas mineras del noroeste.
Del tren del carbón al tren del turismo
Cuando el Ponfeblino dejó de transportar carbón parecía difícil imaginar que algún día volvería a circular. Sin embargo, la transformación de antiguas infraestructuras industriales en recursos turísticos ha cambiado el horizonte del proyecto.
Ahora, después de años de espera, las máquinas han regresado a la vieja línea. Ya no transportan mineral ni abastecen centrales térmicas. Su misión es otra: convertir la memoria minera de Laciana y El Bierzo en una experiencia turística capaz de atraer visitantes y generar actividad económica.
Si se cumplen los plazos, la primavera de 2027 marcará el inicio de una nueva etapa para un ferrocarril que se resiste a quedar detenido en la historia.

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