Peranzanes ha decidido mirarse al espejo tras los incendios y responder con una estrategia poco habitual en el medio rural: promoción, identidad y relato propio. El municipio berciano ha puesto en marcha dos campañas complementarias con un mismo objetivo: reactivar la economía local y reforzar el vínculo emocional con el territorio.
La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento con una subvención de la Junta de Castilla y León destinada a incentivar el comercio tras los fuegos, combina un vídeo promocional centrado en la vida cotidiana del pueblo con la creación de un nuevo logotipo y una imagen de bienvenida que ya recibe a quienes acceden al valle.
La alcaldesa, Henar García, lo resume con una idea clara: no basta con tener servicios, hay que contarlos. “Tener un bar en un pueblo es importante, pero también enseñar las cosas que se hacen en él”, explica.
Bajo esa filosofía nace el vídeo promocional, concebido como una ventana a la actividad del municipio: el pequeño comercio, los espacios de encuentro y la vida diaria que sostiene el pulso social de Peranzanes. Una forma de reivindicar que, más allá de los daños, hay un tejido vivo que merece ser conocido y apoyado.
La segunda pata del proyecto es más simbólica, pero igual de estratégica: la creación de una nueva identidad visual. El logotipo, ya visible en la entrada al valle, representa Furniella con forma de corazón y los colores del paisaje, en un guiño directo al territorio y a su identidad.
A esta imagen se suma un lema que busca impactar y quedarse en la memoria: “Volver a Furniella es volver a París”. Una frase que juega con la emoción, la pertenencia y la idea de que regresar al valle es, en realidad, regresar a algo único.
Detrás de ambas campañas hay una idea de fondo: generar arraigo y dinamizar el comercio local en un momento especialmente delicado tras los incendios. No se trata solo de atraer visitantes, sino de reforzar el orgullo de quienes viven allí y sostienen el día a día del municipio.
Porque, como sugiere su nuevo lema, en Furniella no solo se vuelve a un lugar, se vuelve a una forma de vivir.