La recogida ha sido más larga de lo previsto, aunque se inició con un ligero retraso, lo que podría retrasar las elaboraciones de caldos. Las lluvias intermitentes han obligado a parones “buscando siempre las zonas más maduras” y con cabeza para no vendimiar demasiado antes y perder grado o demasiado tarde y enfrentarse a la botritis.
La vendimia del Palacio se hizo este año como siempre a mano con una cuadrilla de jóvenes de la zona, y también se cerró con una comida tradicional de vendimiadores con cachelos, chorizos, empanada… y vino clarete.
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