El patrimonio tradicional del Bierzo sigue aflorando… pero también deteriorándose. Un vecino de Fonfría ha localizado un nuevo cortín oculto entre la vegetación, en una zona abrupta y de difícil acceso, lo que eleva a 37 el número de colmenares documentados en este conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
El descubrimiento, lejos de ser una simple anécdota, vuelve a poner el foco en el abandono progresivo de estos elementos etnográficos únicos.
El nuevo cortín sigue el patrón de otros hallazgos anteriores: aparece en terrenos complicados, alejados de zonas de cultivo. “Aparecen ahí porque eran lugares donde no se podía sembrar y se destinaban a colmenares”, explica el vecino que ha localizado el conjunto a lo largo de los años.
En este caso, el acceso ha sido especialmente complicado. El descubridor lo define como “infotografiable”, cubierto completamente por la maleza. “He tenido que andar a gatas para poder acercarme”, relata.
De pequeño tamaño, en torno a 15 metros, el cortín permanece prácticamente engullido por la vegetación. Una imagen que, lejos de querer revertir, el vecino pretende conservar como ejemplo de cómo la naturaleza ha ido recuperando estos espacios.
Un inventario que no deja de crecer
El conjunto de los cortines de Fonfría ha ido ampliándose con el paso del tiempo. De los 16 inicialmente protegidos en la declaración BIC, se ha pasado a 37 estructuras identificadas, muchas de ellas descubiertas posteriormente en enclaves de difícil acceso.
Sin embargo, esta ampliación no ha sido reconocida formalmente, lo que genera una situación de protección incompleta para parte del conjunto. El vecino lleva años reclamando que se actualice el reconocimiento oficial para incluir todos los colmenares existentes.
Cada nuevo descubrimiento viene acompañado de una advertencia. El estado de muchos cortines es preocupante: derrumbes parciales, pérdida de piedras estructurales y falta total de mantenimiento.
Tras la declaración BIC, ya se registraron caídas en algunos colmenares, incluyendo portadas y estructuras traseras. Desde entonces, la situación, según denuncia el impulsor del reconocimiento, no ha mejorado.
“A pesar de la obligación legal de proteger un BIC, no se ha actuado”, lamenta, insistiendo en que las administraciones deberían no solo conservar, sino también restaurar y promocionar este patrimonio.
La maleza como síntoma
El nuevo cortín, oculto bajo arbustos, simboliza ese abandono. La vegetación avanza sobre las construcciones, dificultando incluso su localización.
Para algunos, esa imagen tiene valor documental; para otros, es la prueba de la falta de intervención. En cualquier caso, evidencia un problema de fondo: la ausencia de gestión activa sobre un conjunto patrimonial singular.
Las críticas se dirigen principalmente al Ayuntamiento, al que se acusa de no cumplir con sus obligaciones legales en la conservación del BIC. También se cuestiona la falta de promoción del enclave, pese a su potencial como recurso cultural y turístico. El vecino presentará este hallazgo a la Junta "pero esperaré a que haya gobierno". Recuerda que, en el gobierno en el que Vox tenía potestades culturales, consiguió pasos adelante y espera que, de nuevo, se reedite esa posibilidad para correr la misma suerte. No será hasta entonces cuando desvele el hallazgo a las autoridades.
Mientras tanto, el número de cortines sigue creciendo sobre el papel… pero decreciendo en estado de conservación.
El último hallazgo no hace más que reforzar esa paradoja: un patrimonio que sigue apareciendo entre la maleza, pero que podría desaparecer si no se actúa a tiempo.
“Son únicos en el mundo”, insiste el vecino. Y cada nuevo cortín descubierto es, al mismo tiempo, una oportunidad y una advertencia. Ahora prepara una exposición fotográfica para darlos a conocer y espera que, antes del verano, se pueda realizar al menos una en Ponferrada.