"No se está haciendo una ley verde, sino una ley negra de defunción del carbón"

La última Marcha Negra acabó en Oviedo tras 5 días entre aplausos y pidiendo relevo

Mar Iglesias
22/11/2018
 Actualizado a 18/09/2019
Los caminantes durante su gesta. | P.S.B.
Los caminantes durante su gesta. | P.S.B.
Tras 154 kilómetros bajo las suelas caminados en 5 días desde Toreno hasta Oviedo enarbolando un mensaje claro «por una transición justa», los trabajadores de las contratas, subcontratas y empresas privadas auxiliares del sector del carbón, bajo el paraguas de la Plataforma Santa Bárbara siguen pidiendo más vida para el carbón.

Tras sus pasos, en representación de unos 800 empleados, han visto «territorios que se están muriendo», dice su portavoz, Marcelino Menéndez, pese a que son cuencas mineras que deberían haberse visto influenciadas por las inversiones de los planes mineros «lo principal era hacer comunicaciones para que vinieran empresas y acabamos por pasar por Degaña y la carretera está muy mal», critica Menéndez.

Se han perdido años sin hacer lo que se debía y lamenta que ahora «no lleguemos a tiempo», para evitar la muerte del carbón «no se está haciendo una ley verde, sino una ley negra de defunción del carbón», reprocha.

En la reflexión del camino apunta que solo el gobierno puede hacer que esto cambie «y que haya una transición justa, con tiempo y no que nos pongan ya un muro contra el que nos choquemos». Pero considera que ese giro total «ahora es imposible de dar. Los que están a cargo del barco no lo pueden hacer».

Menéndez dice que esa imposibilidad se basa «en falta de capacidad o falta de interés» de políticos que hablan de que las cuencas tendrán un proceso de reindustrialización de 50 años «pero para entonces no estaremos aquí. Todo estará muerto», advierte. Y apunta que el trabajo que debería hacerse, comenzando con esa red de comunicaciones para las cuencas, no se ha hecho «no hay más futuro para nosotros que el carbón, que aguante mientras duren las térmicas», dice.

Menéndez considera que el camino es preservar el mineral «hasta que haya alternativas reales y serias, que ahora no las hay. No se está siendo realista. Los políticos no están teniendo los pies en la tierra», reprocha con el enfado que supone llegar a Oviedo y culminar una protesta, mientras los políticas hablan de reconversión y de transición «justa», cuando los trabajadores no asumen esa palabra. Tampoco quieren asumir que se hable de ellos como los protagonistas de la última marcha negra «sí que hay cierta nostalgia en ella, pero no queremos que esto sea el fin de nada», apunta. 

De hecho, los caminantes piden relevo en sus movilizaciones «porque sabemos que lo único que nos queda es la pataleta». En su llegada a Oviedo piden sumar más voluntades y tal vez seguir camino a Madrid para ponerse ante la ministra de Transición Ecológica y pedirle que tome medidas «sabemos que todos tenemos la culpa de la situación terrible que vivimos. Hemos sido los trabajadores, por no hacer nada antes, los alcaldes también, pero hay que tomar medidas», dice, y con urgencia «tenemos que dejar de hablar y empezar a hacer», con una idea clara «que se arrimen todos a nosotros», concluyó antes de entrar en Oviedo entre aplausos.

El medio centenar de caminantes recordaba, en sus pies, tras caminar cinco días etapas de entre 20 y 40 kilómetros, hasta completar la distancia Toreno Oviedo, las marchas mineras de 1992, y también las que le siguieron en 2010 y 2012 con cierta desazón aunque apuntaban que «nuestro planteamiento es que esto no es el final. Tenemos que seguir luchando», decía un decidido Menéndez.
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