Más de 25 años después de denunciar el acoso sexual que sufrió por parte del entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, Nevenka Fernández regresó este sábado a la ciudad para participar en un acto público de memoria, justicia y reparación. No era una visita cualquiera. Era la primera vez que volvía para hablar públicamente en la ciudad que abandonó tras ganar un juicio histórico y perder, durante años, el respaldo de buena parte de la sociedad que la rodeaba.
La jornada, organizada bajo el título Justicia, Voces y Memoria. De la violencia a la reparación, reunió en La Térmica Cultural a representantes institucionales, activistas y ciudadanos. Pero el protagonismo estuvo inevitablemente en la mujer que, con apenas 25 años, se atrevió a denunciar a su jefe, que además era alcalde de su ciudad.
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, fue la encargada de abrir el encuentro. Visiblemente emocionada, aseguró que "se palpa la emoción en este día tan especial" y agradeció a Nevenka "su valentía y su testimonio". "Tu dignidad y valentía marcaron hace años un hito histórico y abrieron un camino para que la sociedad pudiera identificar formas de violencia que no éramos capaces de ver", afirmó.
Aagesen recordó una frase pronunciada por la propia Nevenka años atrás: que denunció para sobrevivir, pero también para que otras mujeres no se sintieran solas. A su juicio, aquella decisión contribuyó a generar "la fuerza renovable del feminismo" y permitió nombrar realidades que hasta entonces permanecían invisibles. "No debemos dar un paso atrás, no aceptar esos discursos que minimizan estos casos, que quieren devolverlos al cajón", advirtió.
La vicepresidenta también quiso destacar el papel desempeñado por Charo Velasco, entonces portavoz socialista en el Ayuntamiento de Ponferrada y una de las escasas voces políticas que apoyaron públicamente a Nevenka cuando la mayoría guardaba silencio. "Ella nos enseñó lo que era la sororidad", afirmó.
"Lo que me había ocurrido era más grande que yo"
Durante la conversación mantenida junto a la comisionada del Ciclo del Agua, Laura Martín, y Charo Velasco, Nevenka repasó algunos de los momentos más difíciles de su historia personal y reflexionó sobre el camino recorrido por la sociedad española en estas dos décadas y media. "Me costó mucho tiempo definir que lo que me había ocurrido era más grande que yo", confesó.
Reconoció que durante años no fue plenamente consciente de la dimensión de lo sucedido ni del impacto que tendría su denuncia. "Soy una persona normal y nunca me imaginé estar aquí ahora por todo lo que ocurrió", aseguró.
Nevenka recordó cómo comenzó a entender su propia experiencia cuando escuchó otros testimonios de mujeres y cuando movimientos como el "No es no" pusieron palabras a situaciones que durante mucho tiempo habían permanecido ocultas.
Para Charo Velasco, la jornada supuso también un acto de reparación colectiva. "Viví aquella situación muerta de miedo. No sabíamos ponerle nombre y cuando las cosas no tienen nombre no existen", recordó.
La ex portavoz socialista reconoció que tardó años en ser plenamente consciente de la trascendencia de aquella batalla judicial y social, pero "nunca Nevenka perdió su dignidad pese a que se tuvo que ir y lo pasó muy mal", afirmó.
Velasco destacó además que la evolución legislativa y social de los últimos años ha permitido que muchas mujeres encuentren hoy herramientas para denunciar situaciones similares. "Ha cambiado mucho, pero tenemos que seguir avanzando. Conseguir derechos es muy difícil, pero perderlos es muy fácil y me está dando miedo que haya retrocesos", advirtió.
"Por fin vienes a tu ciudad", aplaudió Velasco dirigiéndose a Nevenka, "vienes para decir que eres Nevenka y que esta es tu ciudad", afirmó.
Las palabras resumían el significado profundo de una jornada que iba mucho más allá de una conferencia o de un homenaje institucional. Porque durante años Nevenka permaneció lejos de Ponferrada. Ganó el juicio, pero tuvo que abandonar la ciudad. Su caso abrió un camino legal y social para miles de mujeres, pero el coste personal fue enorme.
Aunque reconoció los avances logrados en este tiempo, Nevenka advirtió de que todavía persisten muchas dificultades para quienes deciden denunciar. "Aún es difícil para las mujeres encontrar la protección que necesitan para denunciar", señaló. No obstante, destacó que hoy existe una red de apoyo mucho más amplia que hace dos décadas. "Me da satisfacción que muchas no se encuentren solas, que haya una red que les ayuda", afirmó. También recordó la importancia del acompañamiento profesional que ella recibió durante el proceso por parte de los médicos.
"Es dificilísimo atreverse a denunciar por lo que te juegas: tu trabajo, tu entorno, tu vida. Y después viene un juicio que requiere mucha fuerza", explicó. A pesar de todo, quiso lanzar un mensaje de esperanza. "No pierdo la esperanza porque la mayor parte de las personas tenemos un corazón sano, tenemos luz y eso nos da la diferencia para construir algo mejor".
"Charo fue humana"
La intervención concluyó con un emotivo reconocimiento a Charo Velasco por parte de Nevenka. "Charo es el ejemplo de que la política puede ser otra cosa", afirmó.
Recordó que cuando ella sufrió la situación de acoso y quedó fuera del Ayuntamiento, siendo todavía concejala de Hacienda, la oposición podía haber utilizado su situación para desgastar al gobierno municipal. "Lo podía haber aprovechado, pero Charo fue humana", dijo emocionada. Velasco respondió reivindicando una política basada en las personas. "La política lo es todo. Es importante valorar a los políticos para tener una sociedad activa y crítica, pero por encima de todo están las personas".
Más de 25 años después de aquella denuncia que cambió la historia judicial española en materia de acoso sexual, Nevenka Fernández volvió a Ponferrada. Esta vez para hablar de memoria, de reparación y de futuro. Y para comprobar que, aunque aún queda camino por recorrer, la ciudad que un día la vio marcharse ya no es exactamente la misma.
"Han pasado 25 años y hay mucha esperanza que quiero entregar" concluyó Nevenka "hay una manera de salir del horror", y asegura que ha querido dar cuenta de ello con un libro, participando en un documental o en una película "era muy complicado explicar lo que había pasado", aún hoy "y esa película puede explicarlo siempre. "Tal vez desde ahí haya una oportunidad real de cambiar".
"Tengo el corazón en paz", dice, y considera que ese es el mensaje "es posible salir del infierno y construir algo donde no gane la oscuridad, poceso estoy aquí", concluyó. Nevenka considera que este espacio es lo que le da reparación desde su casa, algo que siempre se ha pedido desde los grupos feministas.