Nace el ‘buscapersonas’ berciano que quiere hacer más fácil la vida de personas con autismo

El maker Javier Bayón desarrolla en Ponferrada BeepTEA, un dispositivo portátil y de código abierto que utiliza pictogramas, vibración y avisos sonoros para ayudar a anticipar las rutinas sin recurrir al móvil

13/08/2026
 Actualizado a 13/08/2026
Imagen del aparato ideado por Bayón. L.N.C.
Imagen del aparato ideado por Bayón. L.N.C.

A veces una idea tecnológica no nace delante de una pantalla, sino de haber visto durante años un problema que necesita una solución. Es el caso de Javier Bayón, un maker afincado en Ponferrada, que ha convertido su experiencia previa trabajando en el ámbito social y su actual pasión por la fabricación digital en un pequeño dispositivo pensado para mejorar la autonomía de las personas con trastorno del espectro autista (TEA).

Se llama BeepTEA y, a primera vista, recuerda a aquellos antiguos buscapersonas. Es pequeño, portátil y puede llevarse sujeto a la ropa, a una mochila o al cinturón. Pero en su interior esconde una idea mucho más concreta: ayudar a anticipar las actividades y los cambios de rutina sin convertir el teléfono móvil en otra fuente de distracción.

La necesidad que hay detrás del proyecto es conocida por familias y profesionales que trabajan con personas con autismo. Las agendas visuales permiten anticipar qué va a ocurrir durante el día y ayudan a reducir la incertidumbre que pueden generar los cambios de actividad. El problema aparece cuando esa agenda tiene que salir de casa.

Los soportes físicos son poco cómodos de transportar y gestionar, dice el maker, mientras que trasladar la agenda a un móvil o una tableta introduce otras dificultades relacionadas con la sobreestimulación y las distracciones. «Conozco de primera mano la necesidad de las agendas visuales, pero también las carencias del mercado actual», explica Bayón.

Ahí es donde empezó a tomar forma BeepTEA, un pequeño dispositivo para anticipar lo que viene.

La primera versión funcional ya está terminada. El aparato incorpora una pantalla a color de 1,9 pulgadas en la que aparecen pictogramas de ARASAAC, la biblioteca de referencia de comunicación aumentativa y alternativa utilizada por familias y profesionales.

Cuando llega el momento de cambiar de actividad, BeepTEA puede emitir una vibración suave y un aviso acústico progresivo, mientras la pantalla muestra la actividad correspondiente. También incorpora una línea de tiempo que permite visualizar cómo avanza el tiempo destinado a cada tarea. El usuario puede confirmar que ha recibido el aviso pulsando un botón exterior.

La intención es que el dispositivo no compita con un teléfono móvil, sino precisamente lo contrario: que permita prescindir de él para esta función concreta. «Quería demostrar que con las herramientas de fabricación digital actuales podemos crear tecnología de asistencia con impacto real», explica Bayón.

El sistema se completa con una aplicación web desde la que familiares, tutores o terapeutas pueden preparar la agenda. Las actividades se organizan mediante un sistema visual y pueden incorporar directamente pictogramas de ARASAAC o imágenes propias. Después, la rutina se transmite al dispositivo mediante conexión inalámbrica.

De Ponferrada al mundo maker

Detrás de BeepTEA hay también una filosofía. Bayón no quiere crear un producto cerrado para venderlo en el mercado. Quiere que cualquiera pueda reproducirlo, modificarlo y adaptarlo.

Por eso el proyecto es de código abierto e incluye tanto el diseño electrónico como el software y los modelos de la carcasa para impresión 3D. El prototipo actual utiliza una placa LILYGO T-Display-S3 con ESP32-S3 y componentes estándar.

«La idea nunca será comercializarlo. Creo firmemente que la tecnología de asistencia y la accesibilidad cognitiva no deben ser un negocio exclusivo, sino un bien común compartido», señala.

Esa filosofía también determina el coste. Bayón calcula que una familia o asociación podría reproducir el dispositivo por unos 50 euros en componentes, una cifra que pretende mantener también en la versión definitiva.

El proyecto, además, ha salido adelante sin financiación externa. «Me lo he financiado 100% de mi bolsillo mediante ensayo y error», cuenta. En ese proceso, reconoce que la irrupción del denominado vibe coding y las herramientas de inteligencia artificial le han permitido acelerar considerablemente la parte de programación.

Ahora empieza la prueba más importante

Pero BeepTEA todavía no es un producto terminado. Es una v1 funcional y Bayón tiene claro cuál debe ser el siguiente paso: probarla con quienes realmente van a utilizarla.

Su prioridad inmediata está en encontrar familias y asociaciones del Bierzo dispuestas a probar el dispositivo. Tenerlas cerca, explica, permitirá modificar rápidamente tanto el software como la parte mecánica a partir de sus primeras experiencias.

La prueba tendrá también una dimensión internacional. Antes de convertirse en maker, Bayón trabajó durante años en el sector social y fue support worker en Cambian Group, en Reino Unido, una organización especializada en la atención a jóvenes con TEA. Su relación con aquella etapa profesional le ha permitido abrir una segunda vía de testeo en centros británicos, una vez que termine de adaptar el firmware al inglés.

Y no quiere quedarse ahí. La propia web del proyecto abre la puerta a recibir aportaciones de familias, terapeutas, docentes, profesionales de apoyo y otros makers para diseñar las siguientes versiones.

Siguiente paso

Bayón ya trabaja en la siguiente evolución. El objetivo es aumentar el tamaño de la pantalla, mejorar la botonera e integrar todos los componentes en una PCB propia, cuyo diseño ya tiene preparado.

La idea a medio plazo es incluso crear una familia de dispositivos con diferentes tamaños y formatos, de manera que puedan adaptarse mejor a las capacidades visuales y motoras de cada usuario.

Y ahí está probablemente la parte más interesante del proyecto. BeepTEA no pretende decirle a las familias cuál es la herramienta que tienen que utilizar. Es una herramienta más, nacida de detectar que entre una agenda de papel y un teléfono móvil existía un espacio por explorar. Ese espacio lo ha ocupado, de momento, un pequeño dispositivo construido desde Ponferrada.

Ahora falta comprobar si funciona como su creador imagina. Y para eso necesita algo que ningún maker puede conseguir solo: que las familias y los profesionales lo prueben, le digan qué falla, qué sobra y qué necesita mejorar. La primera versión ya existe. Lo que viene ahora es construirla entre todos.

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