Ponferrada ha perdido a uno de sus grandes colaboradores del Camino de Santiago. Joseph Leutenegger, peregrino suizo y benefactor del albergue de San Nicolás de Flüe, ha fallecido esta semana en el entorno de Zúrich, su ciudad natal, dejando tras de sí una estrecha relación con la capital berciana y con el fenómeno jacobeo que se prolongó durante más de tres décadas.
Su vinculación con Ponferrada comenzó en 1995, cuando Antolín de Cela, entonces al frente de la Asociación del Camino de Santiago del Bierzo, contactó con él a través del palotino Ángel Fernández de Aránguiz, gran conocedor de la lengua alemana y de la peregrinación jacobea. Durante más de un año buscaron un emplazamiento adecuado para levantar un albergue que respondiera a las necesidades de los peregrinos, hasta que surgió la posibilidad de ubicarlo en Ponferrada, en unos terrenos de la Basílica de Nuestra Señora de la Encina correspondientes al antiguo cementerio parroquial del Carmen.
A partir de 1998, la parroquia y el Ayuntamiento, entonces con Carlos López Riesco como concejal y con Ismael Álvarez como alcalde, comenzaron las negociaciones para hacer realidad el proyecto, con el respaldo de los servicios jurídicos municipales. Los servicios de arquitectura del Ayuntamiento elaboraron el proyecto y Joseph Leutenegger aportó una parte muy importante del dinero necesario para la construcción, entregando los fondos a nombre de la Parroquia de La Encina. La parroquia también contribuyó económicamente a las obras y a la restauración de la integrada Capilla del Carmen.
Leutenegger quiso además que el proyecto tuviera una dimensión social. Durante las obras llegó a pedir a Antolín de Cela, como él mismo recuerda, que si era posible, se incorporase a los trabajos algún joven sin empleo estable, una petición que se atendió dentro de las posibilidades existentes.
Su aportación fue tan importante que el albergue recibió el nombre de San Nicolás de Flüe, patrón de Suiza y santo por el que sentía una especial devoción. En una de sus visitas, llevó a Antolín de Cela hasta la parroquia de San Nicolás de Flüe de Zúrich, donde ambos celebraron misa y cantaron el Padrenuestro con guitarra para realizar una colecta destinada al albergue ponferradino, que obtuvo una respuesta económica especialmente generosa.
La primera piedra se colocó en febrero de 1999 y la inauguración tuvo lugar el 19 de septiembre de ese mismo año, con la bendición del entonces obispo auxiliar de Santiago de Compostela, monseñor Luis Quintiero Fiuza, y la presencia de una representación del Cabildo de la Catedral compostelana. Los primeros peregrinos fueron recibidos el 6 de abril de 2000.
Desde entonces, Joseph y su esposa, Úrsula Leutenegger, viajaron con frecuencia a Ponferrada, donde fueron considerados parte de la familia vinculada al albergue. Una de sus visitas más recordadas fue la del 26 de julio de 2004, cuando ambos participaron en la inauguración de la Columna Jacobea realizada por el artista chileno Juan Carlos Lizana.
La relación entre Ponferrada y los Leutenegger también se extendió hasta Suiza. La familia participó en varias peregrinaciones organizadas desde la capital berciana hasta Flüeli-Ranft, en el cantón de Obwalden, donde se encuentran la capilla y el complejo dedicados a San Nicolás de Flüe. La última de estas peregrinaciones tuvo lugar en 2017, con motivo del 600 aniversario del nacimiento del santo.
La generosidad de Joseph con el mundo jacobeo no se limitó a Ponferrada. Según recuerdan los responsables del albergue, también realizó aportaciones, aunque de menor cuantía, a establecimientos de Astorga, Hospital de Órbigo y Belorado, además de colaborar con una obra social destinada a niños en situación de pobreza en Ponferrada.
En septiembre de 2025, coincidiendo con el 25 aniversario del albergue, se colocó en su sala de acogida una fotografía de Joseph y Úrsula Leutenegger como reconocimiento a su vínculo con el proyecto. Ahora, la familia tiene previsto regresar a Ponferrada en mayo de 2027 y será entonces cuando se coloque una placa con el nombre de Joseph en el Memorial de Peregrinos y Hospitaleros, en la base de la Columna Jacobea que él mismo inauguró en 2004.
El albergue que contribuyó decisivamente a levantar continúa hoy con la filosofía de hospitalidad tradicional y acogida mediante donativo, atendido por hospitaleros voluntarios de distintos lugares del mundo y abierto durante todo el año. Solo el pasado año recibió alrededor de 15.000 peregrinos de diferentes nacionalidades, de los que aproximadamente el 70 por ciento fueron extranjeros.
Su carácter de albergue de donativo permite que puedan utilizarlo peregrinos con menos recursos y jóvenes que no podrían asumir los precios de otros establecimientos. La bandera de Suiza ondeará estos días a media asta en la fachada del edificio como homenaje a quien fue uno de sus principales impulsores.
Los responsables del albergue también recuerdan una antigua iniciativa para dedicar una glorieta de Ponferrada a Joseph Leutenegger, surgida después de uno de los viajes colectivos de ponferradinos a Suiza, cuando fueron recibidos por él. Tanto el propio Leutenegger como el entonces concejal de Cultura, Manuel Rodríguez, han fallecido, por lo que consideran que podría ser el momento de recuperar aquella propuesta.
“Ha sido un hombre de fe y se ha ido con el Padre, pero su obra permanece con nosotros”, señalan el rector de la Basílica de la Encina y el encargado del albergue, Antolín de Cela Pérez y Miguel Ángel Pérez Vega, que trasladan sus condolencias a su esposa, sus hijos, nietos y demás familiares en nombre de quienes forman parte de esta historia jacobea de Ponferrada.
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