‘II Memorias de una batalla’ es una exposición artística y social itinerante impulsada por Emma Ramis (Remisart) con la colaboración de ‘OncoBierzo’. La muestra colectiva reúne a más de cuarenta artistas con obras vinculadas a los procesos oncológicos.
Una propuesta cultural que combina arte, reflexión social y concienciación sanitaria, en un momento de especial sensibilidad por la situación sanitaria del área de salud del Bierzo.
Tras su primera edición en 2025, presentada en Bembibre y posteriormente exhibida en Ponferrada y Cacabelos, ‘Memorias de una batalla’ regresa con una propuesta renovada. Esta segunda experiencia busca acercar el arte contemporáneo a la realidad de los procesos de enfermedad desde una perspectiva humana y emocional.
Ubicada en las instalaciones de Pozo Julia, una antigua explotación minera que ahora se convierte en centro expositivo gracias a las obras de estos creativos contemporáneos, que han intervenido la zona de vigilantes y facultativos para alzar la voz por una atención sanitaria pública digna. Así los muros del pozo que hablan por sí solos de historia, de patrimonio y de la enfermedad de la mina, la silicosis, alzan la voz sobre la oncología y su situación actual.
La inauguración de la exposición fue el 16 de mayo en una jornada en la que convivieron artistas y un numeroso público que disfrutó de las interacciones entre pacientes, creadores y la propia instalación. La alcaldesa de Fabero, recordó que para los enfermos de silicosis en el Bierzo no había una unidad especializada y agradeció a todos los profesionales de oncología su implicación y su deseo de estabilidad de plantilla para el Bierzo. ‘OncoBierzo’ la asociación ciudadana formada por familiares y pacientes oncologicos, exigió y defendio una sanidad pública digna, así como una atención oncológica de calidad en el Hospital del Bierzo.
Los artistas que participan en la muestra han sido convocados por la organización para aportar sus personales puntos de vista, utilizando técnicas, materiales y estilos muy diversos, han conseguido dar unidad y coherencia al espacio y al tema con especial sensibilidad.
El recorrido de la muestra habla de los mismos sufrimientos y esperanzas con voces muy diversas. Al entrar en la zona de los vigilantes, en la parte izquierda encontramos las obras de Cathy Thompson, realizadas en cerámica, junto a las fotografías de Seymar Fotógrafas, que recogen el proceso de despedida previo a una intervenciónn de cáncer de mama, además del trabajo periodístico de Carlos Cascallanez, que documenta la historia de ‘OncoBierzo’.

A la derecha podemos ver tres obras de Javier Suáñez Zorrilla, realizadas con técnica mixta. Si avanzamos un poco más a la derecha, están las fotografías de tatuajes de reconstrucción areolar realizados por Veronica Mallo; ilustraciones digitales que hablan desde la experiencia realizadas por Miri Méndez; fotografías de Emma Remis; una acuarela de Judit Miau; ilustración digital de Totoya Says, que reflexiona sobre el crecimiento personal; a esa idea se le suma Laura GBécares con dos obras realizadas con lápices de colores; trabajos que hablan desde la experiencia y envían un rayo de esperanza realizados por Conchi Rodríguez; tres obras realizadas con acrílico y bolillos que abordan el proceso desde el diagnóstico y el tratamiento hasta la nueva vida realizadas por Matilde Diez (enfermera).
En la parte izquierda se encuentra un texto de María de Miguel (periodista) dedicado a los que luchan, a quienes han sobrevivido a la incertidumbre y a los que el destino ha marcado una fecha; están presentes las obras de Ricardo Fernández (Franzfrichard), ‘Pensar y vivir’, realizadas con técnica mixta, Alba Meiga con una obra realizada en óleo que habla de la vulnerabilidad, junto a los trabajos de ‘OncoBierzo’, entre los que se incluyen una escultura con el mensaje ‘POR MI’, utilizada en una campaña vinculada a la última manifestación, y los textos de Tito Gago, que abordan de forma crítica la situación en el ámbito sanitario.
La siguiente sala conduce al visitante a las antiguas duchas de los vigilantes, un espacio donde todavía permanecen los espejos, los lavabos y las duchas. En este entorno dialogan las obras de Yaiza Gómez, centradas en la reconstrucción; el Herbario de sanación y Mariposas de esperanza de Ana Campos, realizado con estampación botánica; las piezas tejidas de Anay Marin, elaboradas con lana y fibras naturales; David López, que nos recuerda, a través de su obra, la necesidad de defender el territorio y preservar aquello que nos sostiene.
Forman parte de este espacio unas delicadas flores pintadas en acuarela que Olympia Rodríguez Arias dedica a su madre, las flores de la esperanza de Pilar José, las obras de Raquel Moledo y Emma Remis, que abordan distintos procesos, desde el diagnóstico hasta la espera.
Y el precioso homenaje que Asier Vera y María de Miguel dedican a Mónica Domínguez desde el amor y el recuerdo.
El recorrido continúa por los pasillos, donde se encuentran las obras de Javier Pajuelo, que aborda la huella que deja la enfermedad; Mario Miravalles, que pone el foco en esos viajes de ida y vuelta (entre el hogar y el hospital), mientras Carmen Monsteiro habla de la carga emocional del cuerpo ante esa espera que parece interminable.
En el pasillo principal se encuentran la obra de Raquel Rodríguez realizada con grafito representando el paso del tiempo; Emma Remis, con dos fotografías sobre la recuperación; Margarita González junto a David López reflexionando sobre el cuerpo y la vulnerabilidad y Dani Butrón, que presenta tres obras casi idénticas con pequeñas variaciones que reflejan cambios sutiles a nivel mental.
Ana Mut, David R.D. y Tania Barrenetxea representan, a través de metáforas visuales, diferentes órganos. Acompañando este espacio, un texto de Eva Arias que aborda la enfermedad desde una mirada metafórica, comparándola con un viaje en tren para el que nadie decide sacar billete. Sumándose las fotografías de Iossune de Goñi, centradas en el dolor desde una mirada emocional.
Dos salas se abren en el lateral izquierdo del pasillo para ampliar la experiencia expositiva; en una de ellas se proyecta el documental ‘El Bierzo en espera’, realizado por Alba Meiga y todo su equipo; la otra se transforma en un espacio inmersivo centrado en la investigación, con obras de Pilar Duque y Elena Campos.
Al llegar a la zona facultativos nos encontramos las obras de María Salas, Ana Mut, Blanca Porro, Raquel Jackinsane, Miguel LobLan, Cristina López, Óscar Padrevecchi, cuyas piezas exploran la fragilidad y la fuerza desde distintas miradas. Emma Remis y Sergio Canga, que abordan la sensación de estar atrapados en un bucle donde el cambio nunca llega a consolidarse.
El recorrido se completa con una pieza interactiva que invita a escribir lo visible y lo invisible, aquello que se calla, generando un espacio colectivo donde las voces de los visitantes pasan a formar parte de la propia muestra.