Los ‘maios’ en Villafranca del Bierzo

Una celebración centenaria que mezcla música, amor y costumbres ancestrales cada primero de mayo para dar la bienvenida a la primavera en los únicos Maios humanos que se conocen en esta zona

Ramón Cela
03/05/2026
 Actualizado a 03/05/2026
Los Maios no tienen edad, ni como tradición ni como personajes. | RAMON CELA
Los Maios no tienen edad, ni como tradición ni como personajes. | RAMON CELA

Marzo airoso, abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso. De esta manera comienzan los cánticos de aquellas personas que acompañan a ‘Los Maios’. Ya desde el siglo XVI se viene celebrando en Villafranca el día primero de mayo, algo que jamás dejó de festejarse, tanto como el principio de la primavera, como muchas costumbres ancestrales.

A día de hoy sigue la misma musiquilla, entre las canciones de un pequeño chapurreao de gallego y castellano, porque en el siglo XVI, según recogen las crónicas, aunque la musiquilla era la misma, las canciones diferían un poco, debido al lenguaje reinante en aquella época.

Actualmente, las cosas van cambiando, pero muy lentamente, porque de lo bueno nadie se harta y los villafranquinos conservan muchas tradiciones con verdadero entusiasmo y primor, de tal manera que en tiempos actuales muchos jóvenes repasan o componen algunas poesías para dedicar la noche anterior al primero de mayo, con el fin de apoyar la larga escalera de madera cercana a la ventana de su amada, quien, después de oír el romance de los labios de su amado, le suele obsequiar con unas flores, o simplemente con su mano extendida a fin de que sea depositado en ella un beso de amor.

Cuando este se hace difícil o imposible por parte de algunos padres, siempre se hace gala de un ingenio que nunca falta en los enamorados y se encienden y apagan las luces de la habitación de la joven doncella, lo que provoca que en ocasiones los jóvenes cantores entonen alguna canción no muy bonita para los padres de la joven.

Pero antes de todo esto, en la entrada del Jardín Romántico tiene lugar la quema del ‘Burro’, que simboliza la quema del duro invierno, mientras que jovencitas recitan poemas, ante aquellos jóvenes que intentan conquistar a una poetisa, temiendo que alguno se lesione de tanto aplaudir.

Ya el día primero de mayo, desde diversas partes de Villafranca, los jóvenes cortan con primor las ‘cañaveiras’, que son ramas verdes y floridas que abundan en toda la comarca berciana, y con ellas se van cubriendo por completo a niños y mayores, dejando que solo tengan una pequeña mirilla para poder ver.

Una vez envueltas estas ramas alrededor del cuerpo, con unas cuerdas para que no se caigan al caminar, se preparan los cantores desde distintos barrios y van a pedir delante de las casas, como si fueran limosnas que se tiran, aunque actualmente se les tira dinero, mientras que las chicas adornan sus cabezas con coronas de flores y entonan la voz, con vinos y dulces que les ofrecen los habitantes del inmueble. Y así hasta juntarse todos en la Plaza Mayor.

Como todo en la vida tiene su recompensa, los cantores hacen la petición de esta manera: Marzo airoso, abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso. Este mayo, señora, es el que anda de pie. Tire castañas, señora María, tire castañas que las tiene en la cocina. Si la señora es generosa, se canta seguidamente: Esta casa es de cristal, donde vive un general, y también, esta casa es de hierro, donde habita un caballero. Si en esta casa no son suficientemente generosos, se les canta: esta casa es de losa, donde habita una roñosa. Esta es una de las razones por las cuales, antes de la celebración de los Maios, los villafranquinos hacen acopio de monedas y golosinas, vinos y refrescos…

Ya en la Plaza Mayor, todos los Maios juntos y las charangas hacen una cosa muy bonita: los echan sobre el suelo y luego les cantan: Levántate, Maio, bastante dormiste, pasó ya un burro y no lo sentiste.

La cosa termina en la Plaza del Grano, con una enorme comida para más de quinientos asistentes, que sufragan con las monedas recibidas, mientras que algunos tienen que echarse una pequeña siesta, porque la mañana ha sido intensa y, además, a veces es preciso dosificarlo.

Salida en desfile de los Maios en la plaza Mayor de Villafranca. | RAMÓN CELA
Salida en desfile de los Maios en la plaza Mayor de Villafranca. | RAMÓN CELA

 

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