Y es que por los talleres y actividades instalados en el parque del Temple, solo el día 4 pasaron más de 1.500 niños, una participación que resalta el «trabajo excepcional» desarrollado por parte del medio millar de voluntarios que mantuvieron intacta la magia para los más pequeños. «Ponferrada tiene una suerte enorme de contar con la juventud que tiene, 500 chavales trabajando para que los niños sean felices. Solo podemos sentir orgullo y agradecimiento», explicó el responsable de Cima, Miguel Ángel Marqués, que recuerde que este ha sido el de la integración, ya que por primera vez jóvenes con necesidades especiales han formado parte del equipo de monitores.
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