Según explica la agrupación, Martín les comunicó “que entiende que la situación actual no nos permite trabajar solo con terrazas. El problema surge al final”, explican, cuando se les dice que tiene que ser el Gobierno central el que apruebe esa medida y no lo hace.
Los hosteleros bercianos están cansados de lo que consideran un juego político entre administraciones autonómicas y la central cuando, en los casos en los que Castilla y León lo ha considerado sí ha adoptado medidas por sí misma. Prueba de ello es el adelanto del toque de queda por encima de lo que le permitía el decreto a nivel nacional y llegando a los tribunales.
“No han tenido la suficiente altura de miras como para dejar a un lado sus intereses políticos y económicos (no nos vamos a olvidar de que se han terminado subiendo los sueldos), mientras los demás estamos agonizando”, lamentan y piden que dimitan si no pueden ayudarles.
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