Lorena González: "Ahora los agresores machistas van por la calle con menos vergüenza y el pecho hinchado"

Entrevista a Lorena González, portavoz de la Plataforma Contra las Violencias Machistas en El Bierzo y Laciana

08/03/2026
 Actualizado a 08/03/2026
Lorena González, portavoz de la Plataforma Contra las Violencias Machistas en El Bierzo y Laciana.
Lorena González, portavoz de la Plataforma Contra las Violencias Machistas en El Bierzo y Laciana.

Siguen pasando los años y la Plataforma Contra las Violencias Machistas en El Bierzo y Laciana se sigue concentrando cada último sábado de mes para reivindicar los derechos de las mujeres en la incesante búsqueda de la igualdad. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Lorena González, portavoz de este colectivo y exconcejala de Igualdad en el Ayuntamiento de Ponferrada, concede una entrevista a La Nueva Crónica para valorar la evolución del movimiento feminista y los retos aún pendientes.

– En primer lugar, quería saber cuál es su percepción, qué significa a día de hoy el 8-M para usted y para las mujeres de zonas como El Bierzo y Laciana.
– Yo creo que el 8M es un día de reivindicación. Hay quien lo confunde con una fiesta, y aunque pueda tener un espíritu de sororidad, de unirnos con amigas, de estar con otras mujeres, de salir a las calles, no deja de ser una reivindicación por nuestros derechos, por nuestras libertades, por nuestra agenda propia, para terminar de construir un mundo igualitario, justo, donde no exista una violencia estructural sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas. 

– Pese a estar en pleno siglo XXI, de hecho ya llevamos más de un cuarto de siglo, todavía es importante insistir en la reivindicación. 
– Bueno, yo creo que hemos avanzado mucho. Efectivamente, ya no estamos en el Medievo, ni estamos en la Transición en nuestro país, donde las mujeres necesitábamos el permiso de nuestros padres y de nuestros maridos para absolutamente todo. Creo que es obvio, creo que es evidente que hemos avanzado. Pero en lo que llevamos de 2026, ya ha habido 16 mujeres asesinadas. Ha habido un niño de 10 años, ha habido una niña de 12, ambos menores asesinados por su padre. Un chaval de 13 años asesinado por el padre de un amigo. Una niña de 13 años violada por otros tres compañeros, compinchados con su novio en el baño de un centro comercial. Un tipo de Murcia, por ponerte ejemplos, con una mujer secuestrada durante dos años que ha conseguido escapar recientemente tras torturas, violaciones y agresiones diarias durante dos años. El jefe de la Policía Nacional Española denunciado por violar a una subordinada. El comisario Emilio de la Calle suspendido por delitos de acoso sexual, acoso laboral, lesiones y amenazas a una subinspectora. Y sólo llevamos tres meses de año. Acabamos de comenzar marzo y todos estos casos que te acabo de relatar, entre otros muchísimos otros, han ocurrido en este 2026. Yo creo que no hace falta tampoco hacer una búsqueda muy exacerbada para constatar que efectivamente en el siglo XXI, en pleno 2026, sigue habiendo una violencia estructural contra las mujeres, una violencia machista, una violencia patriarcal, que de hecho ahora mismo está absolutamente desbocada debido a la exposición social a los discursos reaccionarios que llevamos tiempo normalizando y blanqueando. Todos estos discursos de las mujeres de alto valor, de los hombres proveedores, eso de que es casi mejor que nos volvamos a casa a preparar algún pastel, a disfrutar de nuestros hijos, y básicamente volver a reducirnos a incubadoras, a vasijas, a cuidadoras, y a ser unos elementos absolutamente subordinados a la vida de los hombres. La juventud ahora está expuesta a todo eso, y ahora mismo los machistas y los agresores machistas van por la calle con menos vergüenza y con el pecho más hinchado.

– Trataremos más adelante esos mensajes y de dónde provienen, pero quería preguntarle, mirando hacia atrás, no tan atrás como el Medievo, sino a los últimos años, ¿qué avances destacaría en materia de derechos y de visibilidad de las mujeres?
– Bueno, pues lo que le comentaba, hablamos de poder votar, de tener una agenda propia como mujeres, de que ya no tenemos esa violencia económica tan exacerbada que sufríamos hace unos años al no tener nuestros propios ingresos, al no tener nuestras propias carreras profesionales, al no tener la posibilidad de decir que no o de divorciarnos hace unos años. Yo creo que esa libertad que te da la emancipación y que te da la autonomía es incuestionable que la hemos ido ganando. Por eso, buena parte de estos discursos de los que hablábamos van en detrimento de eso, van a tratar de arrebatarnos eso que hemos conseguido. Luego, los derechos sexuales y reproductivos es otra pata. Es decir, poder elegir si queremos ser madres, cuándo queremos serlo y tener al final la propia autonomía de decidir sobre nuestros cuerpos, de decidir sobre nuestras vidas y, como le digo, no solamente decir si queremos ser madres o no lo queremos ser, sino cuándo, cuánto, etcétera. Yo creo que estos derechos sí que los tenemos, derechos económicos, derechos reproductivos, derechos sexuales, derechos laborales también, porque hace unos años estaba muy normalizado que tu jefe pudiese acosarte sexualmente y esto no tenía ni nombre. Ahora mismo sí hay una legislación que el movimiento feminista hemos conseguido que nos proteja a las mujeres, al menos sobre el papel, porque sigue habiendo muchísimos casos de violencia laboral, de acoso sexual o por razón de sexo que día sí ya también vemos en los medios de comunicación. Los últimos, los que le acabo de mencionar de la propia Policía Nacional de nuestro país.

Uno de los 'sábados sin sol' que se celebran en Ponferrada. | JAVIER FERNÁNDEZ
Uno de los 'sábados sin sol' que se celebran en Ponferrada. | JAVIER FERNÁNDEZ

– En relación a esto, le quiero preguntar por los campos en los que cree que siguen existiendo las mayores desigualdades entre hombres y mujeres hoy en día.
– Una víctima de trata que llega a nuestro país para ser explotada sexualmente porque no tiene recursos y porque no tiene la posibilidad propia sufre muchísima más violencia que una mujer que tenga un puesto de trabajo, que tenga un salario propio y que tenga su libertad y que tenga su independencia. Eso no quita que si las dos salen a la calle, iba a decir por la noche, pero no, porque también por la tarde o por la mañana, ambas tengan muchas más posibilidades que un hombre de ser agredidas, de ser violadas, de ser acosadas, de recibir violencia callejera. Claro, yo creo que cuantas más desigualdades atraviesen el cuerpo de una mujer, desde cuestiones económicas, hasta cuestiones raciales, hasta cuestiones de poder adquisitivo, carga de familiares a su cargo… cuantas más violencias atraviesen el cuerpo de una mujer, pues más expuesta y más vulnerable es a la violencia machista.

«Hay que dejar de exigirle al movimiento feminista que vaya en bloque cuando en cualquier otro movimiento se aceptan corrientes»

– Quiero tratar el ámbito local para preguntarle si cree necesaria y conveniente una unión total entre las asociaciones feministas, plataformas, entre todos los colectivos para hacer más fuerza al reivindicar los derechos de las mujeres.
– Yo no creo que se exija que haya un discurso único o un discurso en bloque. Yo creo que todos entenderemos que dentro del movimiento político y social, que es el de las mujeres en un mundo globalizado, que el movimiento feminista tenga sus matices, tenga sus agendas propias y dependiendo también de la parte del mundo en la que estemos, pues prioricemos unas cuestiones u otras. Al final el movimiento feminista tiene el objetivo de la emancipación real de las mujeres, de encontrar una igualdad justa y blindar, por así decirlo, los derechos de las mujeres, pero dentro del cómo hacerlo y de qué se priorizan y de los distintos enfoques teóricos que existen dentro del movimiento feminista, pues hay debates en los que una corriente opina una cosa, otra corriente opina otra y creo que ahí sí que está el error que ninguna de ambas posturas hace menos feminista a la otra. Yo creo que finalmente son cuestiones teóricas, cuestiones de puro marco político. Creo que hay que dejar de exigirle al movimiento feminista que vaya en bloque cuando en cualquier otro movimiento político o social se aceptan abiertamente y de hecho se valoran los matices, las distintas corrientes, las distintas opiniones y los distintos enfoques. 

– Entendiendo lo que dice, no sé si está de acuerdo conmigo en que en fechas señaladas, como en este caso es el 8 de marzo, aunque haya diferentes concepciones o maneras de ver los movimientos como el feminista, pueden acordarse unos mínimos para lograr mayor unión y fuerza en la reivindicación por el bien de la causa, aparcando las diferencias que puedan tener los distintos colectivos. 
– Claro, yo creo que en esos mínimos sí que se han alcanzado acuerdos. Yo creo que es obvio que en cuestiones como derechos sexuales o derechos reproductivos no va a haber ninguna feminista que te defienda, por ejemplo, los bienes de alquiler. O sea, son cuestiones que están más que consensuadas y que entrarían dentro de ese marco de lo que usted llama mínimos. Dentro de todo lo demás, yo soy de las personas que creen que cuantas más propuestas, más acciones reivindicativas, más altavoces, más espacios y más debate se generen y se exteriorice y se ponga encima de la mesa, mucho más rico es el debate, mucho más rico es el diálogo y mucha más conciencia feminista se genera. Yo creo que el debate es bueno, que haya distintas perspectivas y distintas corrientes, pero lo defiendo dentro del movimiento feminista al igual que dentro de cualquier otro espacio de organización política y social, como puede ser un sindicato o un partido político. Eso sí, respetar las distintas corrientes está bien siempre y cuando, y esto sí que quiero que quede claro, se respeten los derechos fundamentales básicos de todas las personas. Por ejemplo, para mí, que una compañera trans es una mujer y que tiene que estar blindada por las mismas leyes de protección que me protegen a mí, no es una cuestión opinable o no es una cuestión debatible. Yo creo que el de respeto a los derechos humanos básicos es uno de esos mínimos que debería regir cualquier tipo de acto feminista o que se autodenomine femenino.

«Lo del Partido Popular y Coalición por El Bierzo fue incalificable; eliminaron todas las políticas de igualdad implementadas»

– Siguiendo en ámbito local, ¿echa en falta que desde el Ayuntamiento de Ponferrada se tenga más en cuenta la voz de los colectivos feministas a la hora de trazar políticas de progreso? 
– Bueno, yo creo que ha sido, no sé ni cómo decir, incalificable. Nada más llegar, lo primero que hicieron el Partido Popular y Coalición por El Bierzo, y a la vista de todos está, fue eliminar la Concejalía de Igualdad, eliminar todas las políticas de igualdad que se habían implementado, desde los Puntos Violeta hasta programas de conciliación, la Universidad Feminista, todo el tipo de formación interna a los profesionales del Ayuntamiento de Ponferrada, y básicamente borrar de un plumazo cualquier tipo de rastro de toda esa actividad feminista, que yo sí que estoy muy orgullosa, y esto también lo quiero decir, de mis cuatro años como concejala por haber consensuado todas y cada una de esas medidas, desde el Plan de Igualdad hasta, como le digo, la Universidad Feminista, los Puntos Violeta, los programas de conciliación, las charlas formativas para los propios funcionarios y para institutos, colegios. No quiero hablar en nombre de todas las asociaciones feministas, pero creo que esto es un consenso entre el movimiento feminista de Ponferrada. Es que hasta han borrado los bancos de la plaza del Ayuntamiento, han borrado cualquier tipo de resquicio de las políticas feministas que yo materialicé como políticas del Ayuntamiento de Ponferrada, pero que sin duda impulsó el movimiento feminista de la ciudad. 

– ¿Cree que esto se debió a la entrada de Vox en la corporación?
– Yo creo que efectivamente Vox, al presionar y tener incidencia, estuvo intentando colar su mensaje al Partido Popular, pero yo creo que el Partido Popular ya tenía clara esta agenda, es decir, creo que lo que se ha hecho con las políticas de igualdad y con todas estas medidas para fomentar la igualdad real ya estaba dentro de su agenda política. No ha hecho falta que Vox dijese mucho porque el Partido Popular ya tenía esta idea en la cabeza porque no creen en ello. Les cuesta horrores condenar la violencia machista, les cuesta horrores poner en marcha una agenda feminista. Cuando he hablado de los discursos y los mensajes reaccionarios, me refiero a la tónica general, a las voces que se están escuchando últimamente en programas de televisión, al Roma Gallardo este, a toda esta caterva de señoros que hablan del body count de las mujeres, de que ellos las quieren vírgenes, de que no les permitían a sus novias quedar a tomar café con sus amigas, ni salir de fiesta, ni salir a la calle sin ellos. Es decir, yo creo que ese contexto que estamos viviendo no solamente en redes sociales, en vídeos de TikTok, no es casual. No ha habido de repente una caterva de hombres que han decidido grabarse diciendo machistadas, así de repente, esto es una estrategia machista coordinada de la ultraderecha para incluir este tipo de mensajes y hacer que calen dentro de las sociedades, naturalizarlos, plantearlos y hacer que parezca lo más normal del mundo el controlar la vida de tu pareja si ésta es una mujer. 

– Ya para terminar, al igual que antes echábamos la vista atrás para comentar los avances logrados en estos últimos años, ahora le quiero pedir que viaje hacia el futuro próximo y me comente cómo se imagina que avance esta lucha por la igualdad.
– Movimientos reaccionarios siempre los ha habido, de hecho creo que este movimiento tan fuerte ha sido en respuesta a los avances brutales del movimiento feminista con Irene Montero a la cabeza en el Ministerio de Igualdad. Esta respuesta ha sido a toda esa organización y conquista de derechos, pero el movimiento feminista nunca se ha echado atrás y nunca ha tenido miedo. Ha pasado épocas peores en la historia del país y siempre ha salido adelante. Esta es una cuestión imparable.

Lo más leído