Solo cuatro años han pasado desde que la diseñadora faberense, Ana María de Vega, cogiera las maletas y decidiera llevar sus agujas a Marbella para crecer en el mundo de la alta costura. Sabía que era allí donde podía hacerlo y, con esa convicción abrió la primera tienda de El Carlo que después serían dos. Y llegaron los premios, después de mucho dedal y tirando de ovillos, haciendo valer su vena minera por parte de padre y de raíz. Unas raíces que dieron nombre a su primera colección, con la que traspasó el corazón del mundo de la moda. A nivel Internacional El Carlo Marbella y su creadora pudieron cumplir el sueño de desfilar en la Fashion Weeek de París con un enorme éxito. En el 2025 fue galardonada con el segundo premio en representación oficial de España, en el Certamen Internacional de ModaVision, como segunda mejor diseñadora a nivel mundial. Ha desfilado este marzo de 2026 con gran éxito en Atelier Couture en la semana de la Moda de Madrid con la Colección Bravas y Virtuosas apoyada por la plataforma de,diseñadores de Málaga de Moda. Y sigue cosiendo sueños. Desfilar en Milán es uno de ellos, pero no quiere marcarse más que un día a día en el que se le amontonan los aplausos, pero también el trabajo (prepara ya una colección de moda nupcial para desfilar, en octubre de 2026 en Atelier Couture, en la nueva semana de la Moda de Madrid) y en el que se confiesa feliz, aunque siempre con el corazón pegado al Bierzo.
-¿Por qué le atrajo el mundo de la moda y cómo crece alguien desde Fabero en él?
-Lo mío viene de cuna. Mi madre ha sido modista y patronista toda la vida. En mi familia ha habido sastres. Me he criado entre hilo y agujas. Es una profesión que siempre me ha gustado y, siempre que podía, hacía mis pinitos. Ahora estamos aquí, en Marbella, en un mundo tan diverso, tan bonito y con tantas posibilidades que te ofrece de crecer tú, en tu propio desarrollo... Cada día aprendes una cosa nueva y eso me gusta muchísimo.
-¿Y le costó mucho dejar la comarca, alguien de cuenca minera, con las raíces que da el carbón?
-Nunca he dejado la comarca y la tengo siempre presente. Son mis raíces. Yo siempre digo que llevo sangre negra, mis raíces mineras están en todo lo que diseño. Mi padre ha sido minero y mis raíces son mis raíces, eso es indiscutible y está por encima de todo. De hecho, la primera colección que yo presenté llevaba el nombre de “Raíces”. Se hablaba de mi infancia y de lo que yo he vivido en mi pueblo, de la minería y también de la tradición de León, de donde es mi marido. Era una oda a nuestra infancia, que nos da mucho que contar, porque León es una ciudad muy histórica y Fabero tiene unas raíces únicas que no se definen ni con palabras ni con una colección. La hice con todo el cariño y todo el respeto a mi tierra y a ese trabajo tan duro que solo las personas que lo vivimos de cerca sabemos cómo es.
-¿Y cómo se entendió fuera del Bierzo esa colección con raíces mineras que expresaba en las telas?
-Gustó muchísimo. Hice un vídeo de presentación para que se supiera lo que era la colección y ahí estaba explicado en pocas palabras lo que es la tierra de cada uno de nosotros dos. Es una de las colecciones que más ha gustado y la que ha marcado un punto y seguido en este trayecto. Ha tenido una acogida muy buena.
-Creo que ha obtenido una larga lista de premios, pero no sé si ha habido alguno que le haya empujado especialmente y si esa muestra que enseñaba su corazón minero tiene que ver con esos premios.
-Los premios han sido de otras colecciones, pero la de “Raíces” fue la que lo inició todo y la que está presente en todo.
-¿Dónde está su firma, por la que podemos caracterizar un diseño suyo?
-Yo creo que tenemos una imagen muy marcada. Trabajamos con una línea muy fina, muy elegante. Tenemos nuestro propio estilo dentro de nuestras telas y creo que es lo que cataloga un poco a El Carlo: las telas y el corte, que intentamos que sea de una colección limpia. Un patronaje depurado y artístico, con connotaciones y una gran simbología histórica y artística, que puede recordar a una manga del siglo XVIII, pero mezclada con otra línea súper moderna y vanguardista. Es conseguir esa combinación de estilos que tienen como base esa historia y un patronaje muy bien realizado que conlleva muchísimo trabajo artesanal. La revista Hola nos mencionó por las mangas acuchilladas realizadas para el último desfile. Es unir esa parte histórica con la vanguardia, con ese diseño que te cautiva y que no ves tradicionalmente. Es la recuperación de la alta costura francesa traída a España. De hecho, hemos desfilado en París en marzo de 2025, en la Semana de la Moda, y tuvimos una acogida muy buena con una colección basada en El lago de los cisnes. Fue una colección con mucha repercusión en revistas, incluso en Eslovenia y Lituania. Fue un día muy importante, porque hay mucho trabajo detrás, muchas horas sin dormir, porque me gusta que todo sea perfecto y, aunque la perfección no existe, intentas rozarla. Ver que gusta te hace sentir muy bien con tu trabajo.
-No sé si tal vez uno se siente mejor cuando lo reconocen en esas cunas de la moda, porque ¿uno es menos profeta en su tierra que fuera?
-Los reconocimientos todos son buenos e importantes, incluso cuando muchas veces llegan con “peros”, esos son los más importantes, porque de esos aprendes. Todos son buenos vengan de donde vengan. También hemos conseguido quedar segundos en el concurso al Mejor Diseñador del Mundo, un certamen a nivel mundial el año pasado, destacando un diseño muy femenino, muy colorido y con tejidos especiales.
-Eso es llegar a la cúspide de la moda, no sé ¿qué metas se marca uno después de conseguir algo tan grande?
-Siempre digo que no nos debemos poner metas y dejar los caminos abiertos porque siempre hay mucho por hacer. Tenemos ahora la agenda muy completa con proyectos muy bonitos en los que ya estamos trabajando. Vamos avanzando, trabajando y esforzándonos para hacerlo cada día mejor. En octubre habrá otro desfile en la Real Fábrica de Tapices, donde estaremos con otra colección. Es la segunda vez que vamos a desfilar allí.
-¿Por qué ha decidido crecer desde Marbella? ¿Es una zona en la que la moda se aprecia más?
-No es que se aprecie más, pero hay otro tipo de público al que me dedico más, otro tipo de personas que tal vez son más atrevidas a la hora de vestir. Es un público muy cosmopolita y eso caracteriza a esta ciudad. Solo hay dos ciudades que tienen este público: Ibiza y Marbella. Es importante estar posicionada donde esté tu público, pero también confecciono vestidos para El Bierzo. Tengo muchísimo que agradecerle a Marbella, porque desde el minuto uno que abrí mi negocio aquí —ahora tenemos dos— me han acogido muy bien tanto la gente como las instituciones. Pertenecemos al colectivo Málaga de Moda, que está trabajando muy bien. Nos sentimos muy bien acogidos y tenemos que agradecerlo. Y eso que llevamos poco tiempo aquí. El Carlo se creó en 2022 y comenzó a funcionar a pie de calle en 2023. Vamos a cumplir tres años.
-Es muy poco tiempo para escalar tan rápido…
-Bueno, vamos poco a poco, con mucho trabajo y esfuerzo. Vengo de una zona minera donde sabemos que cada piedra de carbón cuenta. Todo ayuda a crecer.
-¿Y cómo ve aquí, en El Bierzo, el mundo de la moda? Acabamos de cerrar la Semana de la Moda y ha sido un escaparate para nuevos diseñadores. ¿Es un espacio que puede crecer?
-Por supuesto. Todo lo que se haga para dar visibilidad me parece precioso, y para ayudar a diseñadores y al sector me parece maravilloso.
-Hablaba de la importancia del apoyo de las instituciones. ¿Qué consejo les daría a ellas o a los jóvenes diseñadores para seguir creciendo como lo ha hecho?
-No soy quien para dar consejos, pero creo que cuando algo te apasiona y lo haces con amor y respeto, tienes que luchar por ello. Sín el sí ya estamos. Las cosas hay que trabajarlas, ir paso a paso, y todo va llegando cuando algo te gusta y te sientes realizada. Eso es lo que te hace seguir.
-No se marca metas concretas, pero ¿tiene algún sueño? ¿Dónde le gustaría ver sus colecciones?
-Siempre soñaba con ir a Milán, y el año pasado me llamaron. No pude ir y me quedó esa espinita, pero espero cumplirlo en algún momento. La agenda ahora no me lo permite porque hay mucho trabajo. Lo importante es crear una economía, y creo que El Carlo está creando algo real, no ficticio.
-¿Qué dimensión laboral tiene El Carlo en este momento?
-Tenemos seis personas contratadas, pero la plantilla crece cuando tenemos talleres o desfiles. En verano estuvimos haciendo una colección para Nueva York y eso hace que tengamos que contratar gente y encargar a talleres. Estamos muy contentos con ello.


