El Consistorio ha enviado las notificaciones de la aprobación inicial del proyecto de expropiación para completar la apertura y urbanización de esa parte y en ella incluye el valor del bien. Apunta que cada carbonera tiene 2,17 metros y sus características, un espacio con muros portantes de ladrillos revestidos con mortero de cemento y cubierta inclinada realizada a dos aguas con placas de fibrocemento sobre correas metálicas. La carpintería exterior es de madera, con sustituciones puntuales a puertas metálicas, y se corresponde con las puertas de acceso.
Su conservación se marca como "deficiente", lo que hace que en la valoración del bien se apunte que, cada carbonera supone 110,28 euros. Una cifra que el concejal de Urbanismo, Pedro Fernández Robles asegura que incluso es más de lo que valdrían esos espacios "porque hay que tener en cuenta que tienen fibrocemento", que hay que retirar de una manera específica y costosa, por ser contaminante.
Son 340 carboneras las que son objeto de una expropiación que se ha decidido, después de intentar contactar con los propietarios y de la dificultad de localizarlos. Así las cosas, el Ayuntamiento ha optado por la expropiación, que, con este documento, comienza la cuenta atrás. Ahora según Robles, se elevará la aprobación definitiva, fijando los precios finales. Con los propietarios que se adhieran a ellos culminará el proceso y los que no, tendrán que ir a una Junta de Valoración provincial.
La tramitación se estirará hasta el mes de abril, prevé Robles, y será entonces cuando se puedan iniciar los trabajos de derribo. El Ayuntamiento asegura que ya inició conversaciones con los propietarios de algunas carboneras, pero no con la totalidad, por eso ha tenido que remitirse a este paso.
De los 318 propietarios de las carboneras, 162 eran desconocidos a finales del año pasado. El ayuntamiento quiere hacerse con los 691 metros cuadrados que, en total, se van a expropiar.
El desembolso final que el Ayuntamiento tendría que hacer para expropiar estos inmuebles supera los 37.400 euros, a los que después se sumará el proyecto urbanístico a realizar en la zona. Fernández Robles asegura que no se ha diseñado aún, pero tiene claro que será "un espacio de esparcimiento para la ciudad, y de recuerdo elegante". Y es que, aunque muy deterioradas hoy, suponían parte de la historia de los trabajadores del carbón. Por eso, en el debate político se ha tirado por hacer una apuesta de musealización en esa zona con el fin de que esa memoria no se pierda.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.