La Universidad de León (ULE) cierra la primera fase del estudio encargado por la Junta Vecinal de Fresnedo y financiado por el Ayuntamiento de Cubillos sobre la plaga de la oruga Lymantria Dispar que motivó la tala de 40 hectáreas de pino radiata y provocó daños en otras cien con un impacto negativo en los bolsillos de propietarios y vecinos. El alcalde pedáneo, Ramiro Rodríguez, avanzó que los ingresos por la venta de la madera de los árboles talados ha sido muy inferior a la que se hubiera logrado respetando su ciclo natural. «Eran pinares de 18 años que tardarán entre seis y siete años en volver a crecer», apuntó.
La pérdida económica es uno de los interrogantes a los que el equipo de investigadores dirigido por la subdirectora de Ingeniería Agraria en el campus, Flor Álvarez, espera dar respuesta antes del término del estudio en un año. Sin embargo, la ULE ya ha alcanzado conclusiones muy positivas sobre esta plaga excepcional en el Bierzo que fue declarada en 2012 y de la que solo se conocen otros dos casos similares en Pontevedra y Portugal en la segunda mitad del siglo XX.
De hecho, el pedáneo denuncia la falta de apoyo de la Junta a la que quiere presentar el estudio concluido para que sea útil en otros casos similares. «No solo no prestaron ayuda sino que pusieron trabas a cualquier acción», afirmó. Lo cierto es que la Lymatria Dispar es una plaga común en plantas frondosas con efectos menos negativos que los que ha dejado en el pino. Así, los resultados de este estudio, en el que ha colaborado la Universidad de Santiago y expertos estadounidenses, pueden ser muy positivos en otros focos.
Según lo esperado, la plaga se ha desarrollado en un ciclo de tres años y tras su marcha, los investigadores han identificado que los árboles que han sobrevivido son los más vigorosos, en concreto, los que presentan un crecimiento radial mayor a dos milímetros. Así, ante la posibilidad poco probable de que se produzca un nuevo brote, recomiendan la tala controlada solo en el caso de los árboles más frágiles.
Igualmente, la ULE trabaja ahora en la eliminación de una nueva plaga de un perforador de la madera que, según indicó Álvarez, «se aprovecha de que los pinos están más débiles para atacarlos». Entre los retos que aún quedan por afrontar está además el de crear un modelo de mortalidad para detectar qué árboles resisten los efectos de la oruga peluda a través de imágenes por satélite y el alcance del estudio en plagas como la avispilla del castaño.
La ULE valora las pérdidas de la tala de 40 hectáreas de pino por la plaga de la oruga de Fresnedo
El pedáneo denuncia la falta de apoyo de la Junta y confía en que el estudio sea útil para frenar nuevos casos
12/03/2015
Actualizado a
14/09/2019
Lo más leído