Y es que si por algo es especial el Corpus en Ponferrada es por las espectaculares alfombras florales de personas anónimas que durante la víspera y la madrugada trabajan sin descanso deshojando pétalos de flores y construyendo una gran alfombra sobre la que procesionan niños de Primera Comunión, asociaciones cristianas y cofradías.
La procesión abandonó la Basílica de La Encina tras la celebración de la misa realizando el mismo recorrido que lleva haciendo treinta años y que tras una parada en la plaza del Ayuntamiento donde el rector de la Basílica rezó y bendijo a todos los asistentes, concluyó en el convento de las Concepcionistas Franciscanas de Clausura.
Origen en el siglo XVI
Esta celebración tiene sus orígenes en los siglos XVI, XVII y XVIII, donde según recogen los archivos más antiguos, existían danzas y bailes religioso-litúrgicos ante el Santísimo que hacían los vecinos de Ponferrada convocados por el propio Ayuntamiento, formando pequeñas paradas militares de arcabuceros con banderas e insignias especialmente vistosas y coloridas.