La Reserva de la Biosfera de Ancares cierra este verano con 500 hectareas abrasadas

Los alcaldes reclaman la necesidad de una verdadera protección y ayudas a la prevención

Diana Martínez
06/09/2015
 Actualizado a 02/09/2019
Imagen de las llamas cercanas a la población de Espinareda, el día 25 de julio.| Yuma
Imagen de las llamas cercanas a la población de Espinareda, el día 25 de julio.| Yuma
 Es, supuestamente, una zona protegida, pero a lo largo de este verano ha sido uno de los territorios más afectados por la lacra de los incendios forestales.

La Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses (Rbale) cierra un verano catastrófico, con cerca 500 hectáreas abrasadas en sus montes, con incendios que en algunos de os casos se elevaron a niveles de alerta ‘2’, por su proximidad a alguna de las poblaciones.
Si la primera parte del verano transcurrió relativamente tranquila, el 25 de julio se desató una cadena de fuegos en montes de los municipios de la Reserva, (Candín, Peranzanes, Vega de Espinareda y Villafranca) que llegaron a poner en peligro a algunos pueblos por la cercanía de las llamas. Casi todos ellos fueron intencionados, según la información que diariamente emite el Centro de Control de Incendios de la Junta de Castilla y León.

Fue ese día 25 de julio cuando a media tarde empezó a arder, en cuatro focos distintos, un monte ubicado entre las localidades de Espinareda, Vega y El Espino. El fuego fue declarado de nivel de riesgo ‘2’ y precisó del apoyo de la Unidad Militar de emergencias al importante despliegue de brigadas forestales implicadas en sofocarlo. El balance en números de ese incendio fue de 40 hectáreas quemadas, buena parte, de pinar adulto y a punto para su tala.

Al tiempo, permanecía activo otro fuego en el municipio de Candín, en montes de la localidad de Balouta.

Aunque este fuego se dio por controlado varias veces, su reproducción obligó a continuas actuaciones en la zona. Finalmente calcinó130 hectáreas, según datos del Servicio de Medio Ambiente.

En Peranzanes, a principios de agosto, un fuego iniciado en varios puntos al lado de la carretera del valle dejaba un total de 48 hectáreas quemadas.

El 20 de agosto volvían a arder el monte en Vega, esta vez en montes de las localidades de San Martín de Moreda y San Pedro de Olleros, dejando 50 hectáreas abrasadas más a la suma.

Y en Villafranca, un fuego de varios días en agosto se llevó por delante 200 hectáreas de matorral.

Hubo algunos otros fuegos menores, pero que también sumaron hectáreas quemadas en los montes, hasta acercar la cifra global del verano al medio millar en toda la Reserva.

Alcaldes de los municipios integrados en La Rbale reflexionan acerca de la cuestión. El alcalde de Vega de Espinareda, Santiago Rodríguez, recuerda que la declaración de Reserva de la Biosfera es sólo un título que la Unesco, (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que indica que la zona merece ser protegida, «pero nada más, no lleva implícita ninguna ayuda directa. Después corresponde a las administraciones, a la Junta de Castilla y León, en este caso, que es quien tiene las competencias en materia de gestión ambiental, quien debe hacer de policía y legislar», recuerda el regidor.

Rodríguez tienen pendiente una reunión con el consejero de Fomento y medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suárez Quiñones, a quien le expondrá esta problemática «que no tiene explicación lógica, alguien tiene entre ceja y ceja quemar estos montes».

Por su parte, el alcalde de Peranzanes, Vicente Díaz, lo tiene claro. Las administraciones con competencias en montes deben establecer una línea de ayudas para la prevención. «Con eso sería suficiente, visto que los incendios no se pueden parar, si los montes estuvieran con mantenimiento, desbrozados, los caminos repasados, sería suficiente para atajar cualquier incendio de forma eficaz sin que cause daños tan graves al monte».

Otro de los alcaldes de los municipios integrados en la Rbale, José Antonio Álvarez Cachón, de Candín, entiende que las ayudas «deben ir mucho más allá que para el tema forestal y ambiental». También enfocadas a otras cuestiones como el desarrollo de los territorios.

En cualquier caso, se muestra satisfecho porque en lo que se refiere a su municipio, «los últimos años los fuegos no han afectado mucho, este año hubo uno en Balouta que es verdad que estuvo ardiendo varios días, pero aquí, en el propio en el valle de Ancares no es cierto que haya muchos incendios».
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