Vanesa Muela, cantante y multiinstrumentista de Laguna de Duero, vinculada a la recuperación y divulgación de la música tradicional, con una trayectoria de más de 4.000 conciertos y dos Premios Nacionales de Folklore, llega este sábado al Festival Villar de los Mundos junto a Rodrigo Jarabo para reivindicar la música de raíz de Castilla y León y la necesidad de devolver al pueblo el patrimonio musical que durante décadas se ha conservado en archivos y cancioneros. Muela lleva décadas dedicada a recuperar, interpretar y divulgar la música tradicional y lamenta que el pueblo haya caminado por un lado y las instituciones no le hayan seguido el compás…pero la música tradicional supo hacerse eterna “porque era divertida”, dice.
-¿Qué atractivo tuvo para usted el Festival Villar de los Mundos para querer compartir con él?
-Me apetecía cantar en El Bierzo. No es donde más actúo. Soy de Laguna de Duero, en Valladolid, y no he tocado mucho allí. Me atraía hacerlo y en este festival en concreto, tan íntimo y propio.
-Un festival que en esta edición mezcla música de raíz y mujer. Han dado en el clavo al elegirla…
-Pues sí, porque todo lo que toco es con instrumentos de cocina y de parche de piel, que han sido patrimonio de la mujer. Otros les estaban vetados porque suponían un oficio. Eso hacía que tuviera que moverse y viajar y estar varios días fuera de casa. Eso no les estaba permitido. Por eso hay pocos hombres que toquen esos instrumentos, pero ellos son mi sitio natural.
“Todo lo que tiene que ver con el pueblo está muy maltratado”
-¿Conoce algo de la comarca y de su música tradicional?
-Conozco algo y de la música tradicional más. Sois muy ricos en ella en El Bierzo. En el concierto llevo mucha maragatería y Bierzo. Es un repertorio que se ha conservado y lo más importante es que se mantiene con vida.
-¿Dónde está la clave para que haya podido permanecer con vida?
-Eso se ha hecho a nivel de pueblo. Han considerado que esa parte de su patrimonio inmaterial le da valor. Hay muchos jóvenes que se han implicado con ello.
-¿Y a nivel institucional también existe esa implicación con la recuperación de la música tradicional?
-En toda Castilla y León sucede lo mismo. No es una comunidad que haga gala de su música. Cuando tiene que enviar fuera una representación de su música envía a la tuna y no es lo más representativo que tiene la comunidad.
-Al haberse encargado la propia sociedad de mantener el legado musical, ¿cuesta menos investigarlo y sacarlo a la luz?
-Ha habido muchos investigadores que se han preocupado de recoger ese legado y lo tenemos. Pero ahora las fuentes van desapareciendo, se van muriendo. Ya queda poco por recoger, pero queda la segunda fase, desempolvarlo todo y que vuelva al pueblo. Yo lo puedo hacer llevándolo a los escenarios, pero no puede quedarse en una fonoteca. Es lo que nos toca, subirlo al escenario.
“Ya les gustaría a las ciudades tener todo el patrimonio que tienen los pueblos”
-¿Y en Castilla y León se potencia esa subida al escenario?
-Castilla y León tiene un panorama muy distinto, muchas veces no trata bien este tema. Los mejores tratados son León, Zamora y Salamanca, el antiguo Reino de León. Segovia y Burgos mucho mejor, pero el resto, Valladolid, Palencia, Soria o Ávila están dejados de la mano de Dios. Están condicionados a quien quiera hacerlo. Hay zonas que, por su propia personalidad, han cultivado su música, con escuelas de folk, con subvenciones. Entienden que forman parte de sus fiestas, pero en otras, como esas peor tratadas, no.
-¿Qué le recomendaría a esas zonas para poder poner en valor su música propia, sus tradiciones?
-Les recomendaría darle visibilidad. Empezaría por los colegios. Los niños tienen derecho a disfrutar de la música, a esa música que no se ve en la tele ni se escucha en la radio. No pueden acceder a ella y los maestros tienen una labor fundamental para que así sea. A nivel institucional sería muy importante si se recibiera a gobernantes de otros países con una dulzaina, por ejemplo, sin avergonzarnos. Se daría un gran paso.
-¿Toda esta falta de puesta en valor puede tener que ver con la despoblación del rural?
-No creo que tenga que ver con ello, bastante tiene el rural con ver cómo la gente se va. Hay toda una generación perdida. Pero realmente es culpa de los políticos. Ha sido un sufrimiento ver esa sangría. Tenemos que mirar atrás, cuando tuvimos que irnos porque aquí no había oportunidades. En aquel momento no se hizo bien y ahora tampoco se está haciendo mejor. Todo lo que tiene que ver con el pueblo está muy maltratado. Tienen el recuerdo del paleto y se avergüenzan. Pero ya les gustaría en las ciudades tener todo ese patrimonio que tienen los pueblos.
“Los niños tienen derecho a conocer una música que no aparece en la televisión ni en la radio”
-¿Y de ese patrimonio va a hablar desde la música en Villar este sábado?
-A Villar llevo un concierto especialmente delicado. Me acompañará Rodrigo Jarabo, especialista en instrumentos antiguos de cuerda pulsada. Tendremos un repertorio de todas las músicas de Castilla y León. Tocaremos romances, seguidillas, hasta jotas o el baile p'arriba de Formigones... Es un espectáculo que tiene muchas facetas, para escuchar, pero también es muy participativo. Y queremos ponerlo todo en contexto, explicando cada cosa. Es una experiencia didáctica que fue seleccionada por el Ministerio de Cultura durante varios años y que ahora queremos llevar a Villar. Y lo hacemos porque hay que ser agradecido con todo lo que nos han legado, por una razón: porque era divertido y por eso tiene que mantenerse.
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