Chile es el elegido para uno o dos alumnos por año, una cifra que Álvarez considera que sería interesante hacer crecer, por las posibilidades que tiene ese país y las similitudes en materia forestal con España «allí la principal especie maderera es el pino y el eucalipto, como aquí y los bosques se gestionan de una manera parecida». Asegura Álvarez que «hay un antes y un después» para los alumnos que estudian fuera que les permite abrir miras a otras zonas en las que poder trabajar.
Bona vuelve para contárselo a sus compañeros, pero con la vista puesta en irse de nuevo con la intención de encontrar una salida laboral en Chile, donde asegura que las posibilidades son mayores «tienen poco paro». Álvarez espera que el programa crezca con la llegada de alumnos chilenos al Bierzo.
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