Johatsu y otros cuentos

Manuel Ángel Morales regresa con un recopilatorio de cuentos que nos lleva tanto a disfrutar de buenas lecturas, como a adentrarnos en una calidad literaria indiscutible

Ruy Vega
31/05/2026
 Actualizado a 31/05/2026
Portada del libro protagonista en la estantería de Ruy.
Portada del libro protagonista en la estantería de Ruy.

Manuel Ángel Morales lo ha vuelto a hacer. ¿Sabéis?, hay algo muy difícil en la vida de un escritor, y es ir mejorando a cada libro. No es nada fácil. Al igual que los músicos u otras ramas del arte, es difícil mantener una constancia ascendente. Lo habitual es acompañar la trayectoria con subidas y bajadas. En nuestro caso, como escritores, lo habitual es ir publicando libros que están mejor, otros que tienen un pequeño bajón; luego, si tienes suerte, vuelves a subir. Y así hasta el final de tu carrera. Pero él sigue ascendiendo en técnica, estilo y creación; y eso lo hace uno de los más destacados a día de hoy en nuestra literatura. Lo conozco desde hace años. La vida pasa muy deprisa y pudiera parecer que son muchos, pero en realidad no son tantos. Sin embargo, nuestros caminos se juntaron un día para seguir hasta la actualidad.

Es una de las personas que me rodea con más conocimiento sobre el mundo literario, del pasado y del presente. Tras varias publicaciones, este año pasado se lanzó a publicar un nuevo recopilatorio de relatos cortos, de esos que considero tan difíciles. Con Johatsu y otros cuentos nos invita a vivir horas de buena y entretenida lectura. 

Tuve la suerte de que un día, fue tomando un café en Ponferrada mientras repasábamos algún detalle de la organización de la Gala de la Literatura Berciana, me propusiera que presentase con él este libro en la Feria del Libro de Ponferrada. Y además, me comentó que también estaría Nidia Beltramo, lo cual era para mí también una gran satisfacción. Por cierto, ella no lo sabía, pero Manuel y yo en ese momento ya teníamos constancia de que sería premiada en dicha gala. 

El libro del que hoy os hablo sigue una trayectoria de su autor como destacado compositor de relatos. En este caso, son cuarenta y nueve los que conforman el libro. ¿Por qué no cincuenta? No lo sé, quizá porque siempre hay que dejar un espacio a la imaginación, quizá porque lo incompleto representa que el resto está perfecto.  Son varios los relatos que me han atrapado. De hecho, no voy a llegar a hablar de todos por espacio de la propia reseña. Lo hace como debe ser, sin darte cuenta de que llevas leyendo un largo tiempo porque te empuja a seguir página a página. Pero, en primer lugar, quiero comenzar por el principio. Antes de poder adentrarnos en los distintos relatos, el autor nos deja una nota que lleva por título A modo de explicación…; y en ella, nos da una entrada a lo que luego nos acompaña. Una visión y justificación muy interesante de su parte.

Yo, que reconozco que no siempre leo las notas de autor y prólogos, aunque he escrito varios (unos cuantos) e incluso en alguno de mis libros he usado la figura de la nota del autor donde quise hablar del contenido que luego el lector se iba a encontrar (por ejemplo, en Lecturas de un alma vagabunda), me detuve en esta primera página de la mano de Manuel Ángel Morales con mucho interés. Muy recomendable, echadle un vistazo cuando tengáis un ejemplar en vuestras manos.  El primero de los relatos es, precisamente, Johatsu. Bajo este término japonés descubrimos lo que tras esa figura se esconde. Es uno de mis preferidos, un gran acierto que sea el que da paso al resto.

El escritor juega con las palabras para que las descripciones formen parte necesaria de la trama. Están ahí porque son esenciales. Me gusta mucho cómo lo ha hecho, cómo te sumerge en el mundo del protagonista, algo que logra a lo largo de todo el libro. «Se llegaba a través de un pasillo cubierto. En uno de los laterales se hallaban las bicicletas, resguardadas por un tejadillo de metal. Se acercó al interfono, aunque no llamó. Miró su reloj y esperó. Un chasquido metálico abrió la puerta y se coló hacia el interior. No utilizó el ascensor por no hacer ruido».Venga, os pongo otro ejemplo de una gran descripción que acaba por formar parte de la trama en sí. Esta vez la extraigo de No hay enemigo pequeño: «A mi llegada me impresionó este país. Desde el barco vi las altas montañas resecas del Sáhara donde se pierden los hombres y solo los camellos caminan, eternos y cansados. Cuando entramos en combate nunca pienso en la muerte». 

Son varios los textos que nos llevan hasta momentos históricos determinados. Algunos de ellos, algunos son de los que personalmente más he disfrutado, nos transportan hasta la fatídica y terrible Segunda Guerra Mundial. La visión nos lleva hasta uno de esos años, comenzando de un modo tan potente e intrigante como el siguiente: «La prensa anunciará hoy que me he suicidado. Acaban de condenarme. Dirán que he muerto por el Führer, el pueblo alemán y la Marina, como un héroe. Puede ser. Pero antes de apretar el gatillo quiero recordar mis últimos días en el Graf Spee.» Por cierto, buscad qué era el Graf Spee.

Otro buen ejemplo de cuento basado en instantes que ya forman parte de la historia es Palabras al viento, otra de mis recomendaciones y de pausada lectura, donde también leemos un inicio demoledor y que te atrapa palabra a palabra: «Los drones volaban día y noche vigilando la calle. En el Donbás esa era la rutina. Cada hombre, niño y mujer sabía que no se podía salir y caminar libremente por la calle. Los pocos que lo hacían intentaban buscar las sombras de los edificios destruidos, de las copas de los pocos árboles que aún seguían en pie intentando no ser descubiertos".

Además de los ya comentados, hay varios de ellos que os recomiendo leer un par de veces. Son fantásticos, muy recomendables por lo que nos cuentan y por cómo lo cuentan. Como consejo, os animo a adentraros en El relojero, El regreso, El rumbo y Zapatos en la sombra, por ejemplo. 

Johatsu y otros cuentos nos entrega distintos y variados relatos. En él podréis leer, como os comentaba antes, sobre pasajes históricos, pero también fantasía, terror o ciencia ficción. De esto último, por cierto, hay dos relatos conexos entre sí a través de una sustancia. Confieso que opino firmemente que darían para una novela completa. Creo habérselo comentado al propio Manuel. Desde aquí le animo a hacerlo.

Otro de los relatos nos habla de Salientes. Para los que no lo sepáis, el autor tiene relación con ese pueblo. Qué importantes son los pueblos, ¿verdad? Cuántos recuerdos tenemos los que hemos tenido la suerte de disfrutar de ellos en algún momento de nuestras vidas.

En mi caso es en Balboa, sobre todo los fines de semana y los veranos de mi juventud, de los que guardo innumerables instantes que forman parte de lo que soy hoy en día. No sería el mismo sin Balboa, estoy convencido. En el caso de Manuel Ángel Morales es, precisamente, el lugar en el que basa uno de sus relatos. No os voy a mencionar cuál, prefiero que lo busquéis, como buen sueño… Os quiero confesar que hay autoras y autores cercanos por los que siento cierta debilidad. Creo que son fantásticos, que su talento es muy destacable. Hoy estoy escribiendo esta reseña días después de lo que fue la primera gala de la literatura berciana. Y creo que era más que necesaria, pues parte de lo que nos rodea merece un reconocimiento más allá de lo propio.  Y Manuel Ángel Morales es uno de ellos. Porque sabe mucho de literatura, porque sabe escribir y sus libros son a cada paso más relevantes y porque, sin duda, dice lo que quiere sin ningún filtro más allá de lo que su corazón late y su mente piensa. 

No sé, de verdad que aunque lo conozco no tengo ni idea, cuál será su siguiente paso como autor, pero lo que sí que sé es que yo estaré ahí para leerlo. 

Entre mi biblioteca y yo

Johatsu y otros cuentos es un libro para disfrutar. ¿Sabéis? Aunque mi vida está llena de lecturas, os confieso que leer un libro casi de una sola sentada en mi caso es complicado. Soy más de lecturas a intervalos, más o menos largos, pero con pausas. Sin embargo, en este caso me introduje en él casi profundamente y no de una única sentada, pero prácticamente. Estamos ante un recopilatorio de relatos que nos llevan a distintos escenarios, desde lo histórico hasta lo más profundo y personal. Es difícil manejar, para un escritor, distintos estilos literarios. Él lo hace, y lo hace con maestría. Un buen ejemplo es el libro del que hoy os hablo. Os recomiendo su lectura, incluso señalar aquellos relatos que más os gusten y volver a ellos pasado un tiempo.

Hay varios que me han gustado especialmente, y de los que creo que podría salir fácilmente una novela. Así se lo comenté al propio autor en una presentación que hicimos conjunta, en la Feria del Libro de Ponferrada; así os lo transmito a vosotros. No quiero desvelaros cuáles son, solo que nos lleva a una ciencia ficción magnífica, bien estructurada, y con un peso de la trama potente. 

Más que un libro, un autor

Conocí a Manuel A. Morales hace ya un tiempo. Lo conocía de antes, al haberme acercado a alguna de sus obras, pero fue Hikikomori quien me hizo entrar en un contacto más directo, luego convertido en personal, con él. Muchos de los que le conocemos lo hemos dicho alguna vez, conversar con él de literatura es un aprendizaje continuo. Su conocimiento de este mundo es extenso, y cualquier opinión de su parte es reflexiva y a considerar. A su lado, he disfrutado de múltiples presentaciones. Algunas de sus obras, otras de las mías, y también de terceros.

Y, por supuesto, una de las personas que más contribuyó al lanzamiento de la Gala de la Literatura Berciana, sueño complejo (pero logrado) al lado de gente magnífica como Raquel, Elisa, Pedro y Edith, así como el Consejo Comarcal  y el Ayuntamiento de Villafranca. Creo, y esto es una opinión muy personal, que Morales crece como autor en cada publicación, abarcando campos cada vez más diversos, profundizando en sus habilidades. No sé dónde definirá cuál será el siguiente paso, pero no me importa; lo que sí aseguro es que, sea lo que sea, yo lo leeré. Y no por la amistad que nos une, sino por la firme convicción de que estamos ante un gran escritor. 

Ruy Vega con el autor del libro y Nidia Beltramo en la presentación precisamente de este trabajo.
Ruy Vega con el autor del libro y Nidia Beltramo en la presentación precisamente de este trabajo.

 

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