El investigador y docente del Campus de Ponferrada de la Universidad de León, Víctor Fernández-García, ha participado recientemente en una expedición internacional del Okavango Wilderness Project, una iniciativa impulsada por National Geographic con el objetivo de proteger uno de los ecosistemas más importantes y vulnerables de África.
La cuenca del delta del Okavango, que se extiende desde las Tierras Altas de Angola hasta las salinas de Makgadikgadi Pan en Botswana, es crucial para el continente africano. Su río homónimo aporta agua a cerca de un millón de personas y alberga la mayor población de elefantes del planeta, junto a leones, guepardos, licaones y cientos de especies de aves. Sin embargo, tras décadas de guerra civil y un aumento reciente de la presión humana, la región enfrenta graves amenazas: la expansión de asentamientos, la tala de árboles, la producción de carbón vegetal y los incendios provocados por actividades agrícolas y cinegéticas han puesto en riesgo tanto la biodiversidad como la seguridad hídrica de millones de personas.
En este contexto, el papel de Fernández-García ha sido fundamental. Con más de diez años de experiencia en el estudio de incendios forestales en distintos continentes, el investigador ha trabajado en la caracterización de los regímenes de fuego mediante imágenes de satélite, con el fin de diferenciar entre los incendios tradicionales, que pueden tener efectos beneficiosos para el ecosistema, y aquellos que resultan dañinos. “El fuego no es siempre un enemigo. En los bosques de miombo ha sido utilizado durante siglos por las comunidades locales sin comprometer la persistencia del bosque, pero también estamos observando incendios no deseados que pueden provocar pérdida de biodiversidad e incluso deforestación”, señala Fernández-García.
Además de su labor de análisis de datos satelitales, el investigador ha participado en el diseño de quemas controladas en turberas, ecosistemas clave para la regulación del agua, y ha colaborado en la definición de nuevas líneas de investigación que permitan conciliar conservación y desarrollo local. Su trabajo busca sentar bases científicas para una gestión sostenible del fuego, capaz de proteger la biodiversidad, garantizar recursos hídricos y reducir riesgos socioeconómicos.
El proyecto Okavango Wilderness Project, coordinado por la Fundación Lisima, ha desarrollado desde 2015 doce expediciones de varios años, recorriendo más de 13.000 kilómetros por Angola y Botswana. Esta investigación ha generado una base de datos única, puesta a disposición de científicos, responsables políticos y educadores, que resulta crucial para garantizar la protección a largo plazo de la región y fomentar una gestión sostenible de sus recursos naturales.

La participación de Fernández-García no solo ha contribuido a la ciencia de la conservación, sino que también ha reforzado la proyección internacional de la Universidad de León, estableciendo contactos con representantes de la Embajada de España en Angola y explorando posibles colaboraciones académicas e institucionales. La experiencia también permite acercar a Ponferrada y al Campus local a debates globales sobre sostenibilidad, biodiversidad y desarrollo rural, mostrando cómo la investigación local puede tener repercusión internacional.
El Okavango es un ejemplo de cómo la combinación de ciencia, tecnología y cooperación internacional puede ayudar a enfrentar desafíos complejos: proteger ecosistemas frágiles, preservar especies emblemáticas y garantizar la vida de millones de personas que dependen directamente de los recursos naturales. La expedición ha puesto de relieve la importancia de comprender los incendios no solo como un riesgo, sino también como una herramienta histórica de manejo de los bosques africanos, que requiere un enfoque informado y adaptativo.
Para Fernández-García, el mensaje es claro: “La investigación científica debe estar al servicio de la conservación y de las comunidades. Proteger el delta del Okavango no es solo un acto ambiental, es una necesidad social y económica”. Su participación demuestra cómo los conocimientos desarrollados en Ponferrada pueden aplicarse en escenarios globales, aportando soluciones y estrategias que beneficien tanto a la biodiversidad como a las personas que dependen de ella.
