La restauración ambiental de la Gran Corta de Fabero, durante décadas la mayor explotación minera a cielo abierto de Europa, ya es una realidad. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha dado por concluidas las obras de recuperación de este espacio, que ha supuesto una inversión cercana a 40 millones de euros y la transformación de más de 720 hectáreas degradadas por la actividad extractiva.
La actuación ha permitido convertir el antiguo paisaje minero en un gran espacio verde, con la plantación de más de 45.000 árboles y la creación de una laguna que pasa a formar parte de los nuevos atractivos del enclave. Los trabajos, ejecutados por la empresa pública Tragsa, han contado además con la participación de una veintena de antiguos mineros, que han contribuido a devolver al entorno un nuevo uso tras el cierre de la actividad carbonera.
Las obras han sido ya recepcionadas por las juntas vecinales de Lillo del Bierzo y Otero de Naraguantes, aunque la inauguración oficial de la restauración se celebrará el próximo otoño.
La recuperación de la Gran Corta incorpora también un aula paleobotánica, concebida como un espacio divulgativo para acercar a los visitantes el patrimonio geológico y minero de la zona. A ello se sumará próximamente un gravity park, cuyo proyecto se encuentra en su fase final y que aspira a convertirse en uno de los mayores complejos de este tipo en Europa para la práctica de la bicicleta de montaña.
Con estas actuaciones, el Ayuntamiento de Fabero pretende convertir el antiguo complejo minero en un nuevo referente turístico vinculado al patrimonio industrial, la naturaleza y el deporte, aprovechando un espacio que durante décadas simbolizó la explotación del carbón y que ahora busca convertirse en un motor de desarrollo ligado a un modelo más sostenible.
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