Miranda forma parte de una nueva generación de dramaturgas españolas y seguramente la más destacada representante del llamado teatro comunitario o aplicado, cuyo objetivo es visibilizar conflictos sociales y propiciar la integración de colectivos marginados. La vallisoletana llega desde la Universidad de Nueva York, donde estudió con una beca Fullbright y desde que regresó a España, su caballo de batalla ha sido intentar clarificar a las instituciones en qué consiste el teatro aplicado.
Precisamente esta pieza se le ocurrió al volver de Nueva York y comprobar «que nuestras aulas se parecían cada vez más a aquellas: una diversidad cultural inmensa sentada en los pupitres», explican desde el teatro.
Está escrita mediante la técnica verbatim en la que el texto se monta a través de palabras de personas reales transcritas por un dramaturgo durante un proceso de investigación.
En 2016, Miranda realizó diversas entrevistas a profesores, personal no docente, madres y alumnos de un instituto de secundaria e hizo con estos últimos un taller de teatro documental. Aproximadamente el 95% del texto es una transcripción directa de esas entrevistas.
La obra transcurre en un instituto de enseñanza media y ahonda en los problemas de siete jóvenes cuyo origen familiar se sitúa en lugares como Iberoamérica, Europa, África o Asia y de las dificultades del mundo adulto que los rodea. «En el aula hay un porcentaje de diversidad cultural amplio, y más en los institutos públicos, y se habla poco de toda la serie de conflictos que ello conlleva: un racismo por las nubes, incluso hacia el español; los problemas del profesorado para lidiar con la islamofobia o el trato a una comunidad musulmana a la que no se sabe si prohibir el uso del velo o no», justifica la autora. Las entradas, a 12,50 euros, están ya a la venta.
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