Arganza vuelve a ganarle una batalla a la despoblación al acoger a una nueva familia con la que impedir que su escuela se venga abajo por la falta de alumnos. Lleva siete años trabajando con familias que llegan, recuerda el regidor, Javier Ovalle “la anterior familia incluso compró una casa aquí”, dice. Otros, como una familia marroquí que también había apostado por Arganza como residencia, se fueron a Madrid. Ahora, la casa del secretario, acondicionada para llevar a cabo este tipo de acciones, vuelve a llenarse “no tenemos más edificios, no podemos hacer viviendas sociales”, lamenta Ovalle. Sí que cuentan con la casa del cura, pero en este momento en ella se acoge a una familia ucraniana desde 2023, que tiene dos hijos, aunque ninguno está ya en el colegio.
Pero Arganza ha conseguido una nueva familia, después de comenzar a solicitar nuevos pobladores por las redes sociales “tuvimos miles de llamadas”, reconoce Ovalle, y finalmente fue el programa 'Volver al Pueblo', de la mano de Coceder y AFA Bierzo el que le dio con la clave.
“Tenemos un gran problema con la despoblación”, asume el regidor, por lo que se han remangado para encontrar otra familia con la que poblar la escuela e impedir su cierre. Llegan de Madrid, son senegaleses y suman 3 alumnos al CRA que estaba a punto de perder un aula en Arganza. Y es que, con menos de tres alumnos no se puede dar continuidad al proyecto educativo, y Arganza siempre está en la cuerda floja “es una lucha que tenemos cada año”, reconoce el regidor. Ahora tienen 9 alumnos en Arganza y 8 en Magaz, dentro del CRA de Quilós.
No es la primera vez que Arganza recurre a nuevos pobladores. En 2023, la casa del cura se adecuó para recibir a una familia ucraniana con tres hijos, trasladada desde Valencia, gracias al proyecto que la Dirección General de la Vivienda en Castilla y León y la Diócesis de Astorga. La destinó a esa adecuación 40.000 euros y la diócesis invirtió 18.000 euros más hasta completar la reparación. El arrendamiento era de un año prorrogable a otros cinco más.
Ovalle busca que los vecinos que tienen casas abandonadas las pongan a disposición para atraer a más familias, sobre todo con niños, para no ver peligrar sus tres escuelas: Canedo, Magaz de Arriba y Arganza “la población va a aumentar siempre que haya niños, escuelas y servicios", tiene claro.
Esta familia nueva decidió quedarse por las buenas condiciones que se le ofrecían para hacerlo “tienen vivienda y solo tienen que pagar los servicios”, explica el regidor. “Tenían ganas de salir de la ciudad y ahora la madre va a empezar a trabajar”, apunta. Solo pagan unos 100 euros al mes por la vivienda y, eso sí, tienen que estar empadronados para beneficiarse de esta oferta además de aportar niños en edad escolar. Los tres que se han unido al pueblo tienen 4, 5 y 7 años por lo que dan alivio, por un tiempo, a la escuela, aunque Ovalle sabe que la batalla continúa “cuando son adolescentes se van al instituto y vuelve el problema”.