Un estudio con participación ponferradina demuestra cómo el control de depredadores mejora los cotos

Publicado en Animals, con el investigador del Campus berciano, Jorge Tizado, destaca la importancia de la regulación y la gestión técnica para mantener el equilibrio ecológico

05/01/2026
 Actualizado a 05/01/2026
Jorge Tizado es el docente berciano que forma parte del estudio.
Jorge Tizado es el docente berciano que forma parte del estudio.

La gestión de los depredadores en los cotos de caza españoles vuelve al centro del debate, pero esta vez con la ciencia como protagonista. Un estudio reciente, publicado en la prestigiosa revista internacional Animals, aporta datos claros: la regulación específica y la profesionalización del control de depredadores son claves para una gestión eficaz y responsable del territorio.

Entre los autores se encuentra Jorge Tizado, docente e investigador del Campus de Ponferrada, en el Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental, junto a investigadores de la Universidad de Córdoba y de la Fundación Artemisan. Tizado acumula más de una década participando en investigaciones cinegéticas, siempre con un enfoque basado en la evidencia científica.

Control no es sinónimo de eliminar

Uno de los mensajes más importantes del estudio es que el control de depredadores no equivale a “matar por matar”, una idea todavía muy extendida en la opinión pública. “Los medios de los que hablamos hoy no son los de antes”, explica Tizado. En muchos casos, las actuaciones pasan por la captura y translocación de animales, trasladándolos a otros espacios donde no supongan un problema.

El trabajo analiza, además, el uso de trampas de contención homologadas, herramientas selectivas y reguladas. Aunque once comunidades autónomas permiten su uso, solo siete conceden permisos de manera efectiva, lo que pone de manifiesto la necesidad de armonizar criterios y mejorar la aplicación de la normativa.

El jabalí, un problema en expansión 

Entre los principales retos actuales destaca la sobrepoblación de jabalíes, una especie con una peculiaridad clave: es cinegética, pero también actúa como depredadora. Esto provoca daños agrícolas, riesgos para la seguridad vial y desequilibrios ecológicos, lo que obliga a ir más allá del control estrictamente cinegético.

“El jabalí requiere medidas específicas y continuadas”, señalan los investigadores, ya que su capacidad reproductiva y su adaptación a entornos humanizados hacen que su expansión sea difícil de frenar sin una gestión activa.

Gatos callejeros, ¿depredadores eficaces?

Otro de los puntos más controvertidos del estudio es el papel de los gatos callejeros. Son depredadores muy eficaces y contribuyen a controlar poblaciones de especies perjudiciales como ratas y palomas. Sin embargo, la intervención humana puede alterar ese equilibrio.

“Si al gato le doy de comer, va a cazar menos”, advierte Tizado. En ese escenario, además de las especies que dejan de controlar, los propios gatos pueden convertirse en un nuevo problema, tanto sanitario como ecológico.

El estudio no se queda aquí. Actualmente, los investigadores están analizando cotos con y sin control de depredadores para evaluar cómo influye esta gestión en las poblaciones de especies cinegéticas. El objetivo es claro: ofrecer datos sólidos que permitan tomar decisiones informadas.

Porque, como concluye Tizado, escuchar a los expertos y apoyarse en la ciencia es fundamental para una gestión sostenible del medio natural, lejos de simplificaciones y debates ideológicos.

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