Una lesión le obligó a frenar el ritmo y le devolvió un tiempo para la lectura que quizá necesitaba para descubrir algo que todavía no había visto: que era un escritor con una historia que contar. En 2021, Pepe Gómez tuvo que pasar largas horas en casa, sin poder ponerse de pie, y comenzó a leer y a compartir sus impresiones sobre esas lecturas en redes sociales. Aquella afición abrió otra ventana, la de convertirse en quien estaba al otro lado del libro. Tenía que hacerlo desde uno de sus géneros favoritos, el thriller, y desde el lugar que más conoce y quiere, su Villafranca del Bierzo, surcada por un Camino que forma parte de su identidad. Con todos esos ingredientes en la coctelera, Gómez Sandes se convirtió en autor de suspense con Cuando el Camino mata (Editorial Seleer), que acaba de presentar en su cuna. Una obra que le ha cambiado las perspectivas y que espera que cautive también a un lector viajero que quiera recorrer sus localizaciones.
- ¿Desde hace cuánto pensaba en publicar un libro y por qué el debut con un thriller?
-No tenía ni idea de que iba a escribir y menos publicar. Pero sufría una lesión muy grave en 2021 por la que solo podía estar en casa y de rodillas y me dio por leer. Era lo único que podía hacer. Me gustaba, pero ahí comencé a aficionarme más. Y creé una cuenta en Instagram para hablar sobre lo que leía. La gente empezó a mandarme novelas para darles voz. Ahí me dije, tengo que contar una historia. Y quería que empezara en la Puerta del Perdón. Empecé poco a poco y se formó una historia entretenida. Es un thriller muy ligero. Que nadie piense que es una gran narrativa. Lo que quiero es que se beba, que se lea y que se disfrute. El libro tiene muchos giros, mucha historia y mucho Camino. Intento explicar lo que hay más representativo de cada pueblo, algún milagro y quiero que la gente conozca algo más.
- ¿Y por qué escogió un thriller?
-Es mi pasión. Tengo dos autores de referencia, uno, Mikel Santiago, de Portugalete, que tiene ambientaciones impresionantes, y la novela comercial de McFadden, con una ambientación más pobre pero muy ligera. Uní ambas cosas y quise hacer una mezcla. Quería que la ambientación no restara velocidad al thriller, que por conocer los pueblos se perdiera. Y tuve que medir mucho que no hubiera mucha ambientación para que fluyera el thriller. Tenía claro que tenía que ser un thriller, era lo que me ilusionaba y no estoy preparado para hacer algo más denso aún.
- ¿Qué dificultades ha encontrado a la hora de escribirlo como autor novel?
-Muchas. Todo lo veía desde los ojos del lector. La mayor dificultad es lo largo que tiene que ser un libro. No soy de rellenar y empezar parece fácil pero después... yo me salto párrafos en otros libros. Al final la dificultad está en sacar 300 páginas, como he hecho, sin rellenar, y lo he conseguido. Y otro de los problemas que me preocupaba era la repetición de frases. Me parecía que podía pasarme. Algún error ha quedado, porque es muy complicado todo. Ha sido un reto. Además, todo lo he hecho yo, llevo dos meses de promoción, pero estoy muy contento porque es algo que verdaderamente me ha salido del alma.
- ¿Y qué ha aprendido, aparte de los términos técnicos, de su primer hijo literario?
-Muchísimo. Cuando compras un libro no sabes lo que hay detrás. No te das cuenta de todo lo que hay que estudiar, del miedo que tienes a decir algo malo, que a la gente le siente mal o que haya algún error. Lo que más valoro es que ahora leo de otra forma. Antes me interesaba más que la lectura no me aburriera, que tuviese muchos giros... Ahora, analizo más cómo está escrito, el trabajo que hay detrás.
- ¿Por qué la historia de un recuerdo trágico que va desencadenando historias ocultas?
-Desde el principio tenía claro que debían juntarse unos amigos con un problema del pasado que les influiría en el presente. No tenía claro el desenlace, eso sí. Conforme fui avanzando también lo hizo la historia. Sabía el malo, pero el final me ha sorprendido hasta a mí. Estoy muy contento con ese final. Es más potente de lo que pensaba. La historia me ha ido arrastrando y le he dado un giro tan inverosímil que me ha dejado de piedra. Me llevó la propia historia a un final inesperado.
- La historia encaja en un Bierzo que es su cuna, ¿sería distinto con otra ubicación?
-Sí. El Camino es clave y me arrepiento de que no salgan más pueblos, pero me ralentizaba el thriller. Creo que otra persona no podría hablar con tanto cariño del Camino. Quiero que quien lo lea le apetezca venir a ver esto. Quien lo ha leído ya, en muchos casos ha venido y ese es el fin.
- ¿Este es el debut de un escritor, o se lo plantea solo con cumplir eso de escribir un libro, plantar un árbol...?
-Me cuesta definirme como escritor. De momento he contado una historia, pero tengo ya una segunda parte escrita a medias, que saldría en 2027. Ha ido todo tan rápido que no me lo esperaba. Cuando envié el manuscrito a las editoriales, me contestaron tres o cuatro la primera semana y no me lo esperaba. Me daba miedo porque eran de fuera y lo que yo hablo del Camino es lo que queda escrito y lo que conocen.
- Ahora ¿ve el Camino de otra manera?
-Sí. He hecho de nuevo el recorrido por los pueblos porque quiero presentarlo en todos ellos y lo veo de otra manera. Este libro me ha unido mucho más al Camino de lo que ya estaba.
- El siguiente, ¿tiene que ver con él también?
- Sí, pero es otro Camino, que empieza en Gijón. Va por el Camino del Norte y el Primitivo y no sale el Bierzo. Pero sigue siendo un thriller.
- ¿Y no se plantea salir de ese género por ahora?
-Sí. Me gustaría hacer una novela histórica o un thriller histórico, pero hay que estar muy preparado y yo considero que aún no lo estoy. Sé lo que se me da bien, que son los giros, pero también que narrativamente me falta andar.

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