En dos años se conocerá qué variedad de olivo autóctono recuperará las plantaciones en El Bierzo

La especie recuperada en Labaniego parte como la más prometedora, mientras el ensayo descarta, por ahora, la procedente de Lombillo tras perder todos sus ejemplares

06/08/2026
 Actualizado a 06/08/2026
Merayo, Alonso y Linares en la plantación experimental de San Esteban. | MAR IGLESIAS
Merayo, Alonso y Linares en la plantación experimental de San Esteban. | MAR IGLESIAS

Recuperar el pasado para abrir una nueva oportunidad de futuro para la agricultura berciana. Ese es el objetivo del proyecto que desde hace tres años impulsa Jesús Merayo, responsable de Merayo Martín S.L., con el respaldo de la Asociación Berciana de Agricultores (ABA) y del Ayuntamiento de Ponferrada, para identificar cuál de las variedades tradicionales de olivo de la comarca reúne las mejores condiciones agronómicas y comerciales.

La iniciativa ya ha tomado forma en una finca de dos hectáreas en San Esteban de Valdueza, donde crecen alrededor de 600 olivos pertenecientes a seis variedades autóctonas recuperadas en distintos puntos de El Bierzo, desde Salas de la Ribera hasta el límite con el Bierzo Alto.

Aunque todavía habrá que esperar, al menos, dos años para conocer las conclusiones del estudio, el director técnico de la ABA, Pablo Linares, explica que aún es pronto para señalar una variedad ganadora, ya que el ensayo debe evaluar tanto su comportamiento agronómico como su viabilidad económica.

Quien sí admite que una de las variedades empieza a destacar es Jesús Merayo. Se trata de la localizada en Labaniego, conservada durante décadas gracias al empeño de un vecino que mantuvo ejemplares centenarios. Sin embargo, esa fortaleza presenta también un inconveniente. Su elevado vigor dificulta la mecanización de la recolección, un aspecto clave si se pretende que el cultivo resulte rentable para los agricultores.

La plantación se divide en dos zonas diferenciadas. Una está dedicada a variedades comerciales cultivadas mediante sistemas intensivos y superintensivos, mientras que la otra reúne el material vegetal obtenido de variedades bercianas que no estaban catalogadas y que han sido reproducidas para estudiar su comportamiento.

Linares destaca que todas ellas presentan una excelente adaptación a los suelos y al clima de la comarca, aunque insiste en que ahora toca comprobar si esa ventaja natural puede trasladarse también al rendimiento productivo y económico de futuras explotaciones.

Más resistentes a plagas

Los primeros resultados ya permiten extraer algunas conclusiones. Según Merayo, las variedades autóctonas muestran una mayor resistencia frente a plagas, lo que podría reducir el uso de productos fitosanitarios y abaratar los costes de producción.

El objetivo final pasa por ofrecer a los agricultores una referencia fiable sobre qué variedad puede cultivarse mediante sistemas intensivos y superintensivos, con plantaciones en espaldera que permitan la recolección mecanizada.

La confianza en la variedad de Labaniego es tal que un vivero ya trabaja en la producción de 300 nuevos plantones para ampliar los ensayos y comprobar si las buenas sensaciones iniciales se confirman. Los primeros ejemplares procedían de un olivo situado junto a la iglesia de Arganza.

No todas las experiencias han resultado exitosas. Merayo reconoce que mantiene "una espinita clavada" con la variedad localizada en Lombillo, de la que se llegaron a plantar diez ejemplares, pero ninguno consiguió sobrevivir.

Un paisaje para prevenir incendios

Durante la presentación del proyecto, el concejal de Medio Rural, Iván Alonso, subrayó que la finca representa el modelo de paisaje que el Ayuntamiento quiere potenciar para reducir el riesgo de grandes incendios forestales.

El edil destacó que en este espacio conviven viñedos, olivares, zonas de monte y superficies reforestadas, configurando un paisaje mosaico que actúa como barrera natural frente a los incendios de sexta generación. Todo ello en un enclave situado a las puertas de la Tebaida berciana y con vistas a los Montes Aquilianos.

El origen del proyecto se encuentra en un estudio realizado por la Universidad de Córdoba, que detectó la existencia en El Bierzo de variedades de olivo que no figuraban registradas oficialmente y que podían conservar un importante valor genético.

El Ayuntamiento de Ponferrada respalda esta iniciativa con una aportación directa de 4.500 euros, integrada dentro del convenio anual de 20.000 euros que mantiene con la Asociación Berciana de Agricultores. Ese acuerdo financia también actuaciones para combatir la psila del peral y un nuevo proyecto de recuperación del soto de castaños de Manzanedo.

La plantación experimental de San Esteban tiene dos hectáreas y 600 olivos. | MAR IGLESIAS
La plantación experimental de San Esteban tiene dos hectáreas y 600 olivos. | MAR IGLESIAS

 

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