Con el verano ya en su punto álgido y las altas temperaturas disparando el consumo de agua y la producción hidroeléctrica, los embalses bercianos comienzan a acusar el descenso habitual de estas fechas. Sin embargo, las reservas siguen situándose en niveles muy superiores a los registrados en un verano normal, lo que garantiza, por el momento, el abastecimiento y permite afrontar con tranquilidad los meses de mayor consumo.
Los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica reflejan que la cuenca del Miño Sil almacena 2.249 hectómetros cúbicos, lo que supone un 74,2% de su capacidad. En la última semana el sistema ha perdido 55 hectómetros cúbicos, un descenso del 1,8%, una evolución lógica en pleno mes de julio. Pese a ello, la situación continúa siendo favorable. Aunque las reservas son inferiores a las de hace un año, cuando la cuenca se encontraba al 81%, superan ligeramente la media registrada en la última década para estas mismas fechas, situada en torno al 72%.
Bárcena continúa cerca del lleno
En el Bierzo, el principal indicador es el embalse de Bárcena, que mantiene almacenados 295 hectómetros cúbicos de agua de una capacidad total de 341. Esto significa que el pantano se encuentra al 86,5% de su capacidad, un nivel elevado para finales de julio, aunque durante la última semana ha desembalsado 11 hectómetros cúbicos. En la misma semana el año pasado estaba al 93,26%, con 318 hm³.
Más ajustados aparecen Matalavilla, con 37 hectómetros cúbicos de 65, aunque su estado es de un casi 57% de su capacidad, o La Campañana, con 9 de 14, es decir, un 64%, aunque ambos mantienen cifras habituales para esta época del año.
Los expertos recuerdan que durante julio y agosto es normal que las reservas comiencen a descender de forma progresiva. A la ausencia casi total de precipitaciones —a excepción de alguna tormenta que ha traído problemas con los incendios y también con el granizo— se suma el incremento del consumo agrícola y urbano, además del mayor uso de los embalses para la generación hidroeléctrica.
En el caso del Bierzo, el agua embalsada resulta además fundamental para el funcionamiento de los aprovechamientos hidroeléctricos del Sil, uno de los principales sistemas de producción energética del noroeste peninsular.
Las cifras actuales no hacen prever dificultades para el suministro de agua durante este verano.
De hecho, el volumen almacenado en los embalses bercianos se mantiene claramente por encima del que suele registrarse en estas fechas, gracias a las abundantes precipitaciones acumuladas durante el invierno y la primavera. No obstante, la evolución dependerá de cómo transcurran las próximas semanas, especialmente si continúan las altas temperaturas y la ausencia de lluvias, circunstancias que aceleran el descenso de las reservas en todos los embalses de la cuenca.
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