Esa es la barrera que todas las partes están intentando sofocar. Todos han manifestado su voluntad para hacerlo pero “el dinero es lo que nos separa, porque cada empresa es distinta y no puede ser lo mismo una que tenga un solo centro de trabajo que otra que tenga cinco, como es Uminsa”, dice Álvarez.
Los trabajadores son conscientes de los esfuerzos que se están haciendo en la negociación, pero tienen claro que las mineras no pasarán por vender carbón por debajo de los costes de producción. “Tenemos esperanzas a que se alcance un acuerdo en los primeros días de la próxima semana”, dice el secretario regional de UGT Minería, Jorge Díez. Eso haría que no volvieran a sacar las pancartas a las puertas de Compostilla, pero, de no ser así, estudian hacerlo el miércoles y el viernes –ya que el jueves es festivo-. El miércoles realizarán una asamblea en la concentración con el fin de analizar los pasos dados “y, si no se ha conseguido nada, tendremos que plantearnos medidas de protesta más duras”, dice Álvarez.
Aunque desde todas las vertientes en negociación se considera que el acuerdo debe alcanzarse, el tiempo avanza y los trabajadores solicitan celeridad en la firma de la recuperación de los suministros de carbón a la eléctrica.
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