Así se lo explicó la antropóloga María Encina Prada a los alumnos del Instituto de Educación Secundaria de Fuentesnuevas, que descubrieron como la realidad supera muchas veces a la ficción.
Y es que la ciencia avanza a pasos agigantados y ahora, a partir de un resto óseo, los investigadores son capaces de saber como eran dos hombres cuyos restos llevaban miles de años en la cueva de La Braña-Arintero, identificar a familiares asesinados durante la Guerra Civil o conocer las características de los reyes leoneses enterrados en el Panteón Real de San Isidoro. Basta con conocer la verdad que esconden de los huesos, un ‘DNI’ que permitió, sin ir más lejos, identificar a ‘los trece de Priaranza’.
Prada relató cómo se llevó a cabo todo el proceso, desde las excavaciones a la posterior identificación de un caso que hace ya casi veinte años, fue el germen de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).
Aquel trabajo y todos los que se realizaron durante todos estos años, conespecial relevancia en la comarca, hubiera sido impensable sin hablar el lenguaje oculto de los huesos. Así, el análisis de los restos encontrados permitió reconocer a los fallecidos por detalles de su fisonomía y su filiación fue finalmente corroborada por las pruebas de ADN, que permitieron a los familiares reclamar sus restos para su posterior enterramiento.
Prada también contó a los alumnosotra investigaciones que se dieron gracias a los avances en el examen de restos óseos, como la realizada en el Panteón Real de San Isidoro, los restos de pobladores romanos en Astorgao los dos hombres aparecidos en la cueva de La Braña-Arintero, que gracias al Carbono 14 se supo que tenían más de 8.000 años.
La visita de la antropóloga al IES de Fuentesnuevas se enmarcó en las actividades que el centro ha estado realizando con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
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