El declive de estos sectores y la transformación de la propia ciudad, que se ha segmentado en tres zonas claramente diferenciadas –la Rosaleda, el casco histórico y el centro urbano– han convertido esta histórica vía en un reflejo de los problemas que acosan a todo el Bierzo.
Con el objetivo de devolver su esplendor a la calle, los comerciantes se han movilizado y este viernes llevaron a cabo una iniciativa que ha debutado esta navidades y que con la exposición‘La Puebla, pasado y presente del Bierzo’ quiere demostrar que sigue muy viva.
Así, se llevaron a cabo todo tipo de actividades. Asier Vera, responsable de buena parte de los murales que decoran la ciudad, estuvo pintando la pared junto a la Casa Brindis, un establecimiento con más de 75 años de historia, Los Ciclones del Becerril llenaron de música las calles y se realizaron catas y actividades infantiles.
Incluso el Mago Chalupa, un icono de la Navidad berciana, participó en una jornada que sirvió para reivindicar un futuro para La Puebla, en la que el cartel de ‘se alquila’ ocupa ya demasiados escaparates.
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