El CSIC reconoce los 781 kilómetros de la red hidráulica de Las Médulas

El proyecto ha sido dotado con 110.000 euros aportados por la Junta de Castilla y León

J.F.
09/12/2022
 Actualizado a 09/12/2022
Imagen panorámica de Las Médulas.
Imagen panorámica de Las Médulas.
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado los primeros hallazgos del proyecto ‘La zona arqueológica de Las Médulas y su red hidráulica’, coordinado por los investigadores del Instituto de Historia del CSIC, Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas, y subvencionado por la Junta de Castilla y León con 110.000 euros. El plan ha reconstruido 781 kilómetros de la red hidráulica de Las Médulas y revela, por primera vez, las fases detalladas por las que pasaron los tres sectores de la mina.

Según los investigadores, se han analizado un total de 32 canales de la red, 39 depósitos de agua y la totalidad del proceso minero, lo que ha permitido establecer, por primera vez, la secuencia de toda la mina y determinar que se llevaron a cabo 42 derrumbes de montañas en la última zona explotada del emplazamiento berciano.

En el caso del sector de Las Valiñas, el más grande, se han identificado hasta 28 fases. En las últimas se llevaron a cabo un total de 42 cortas de minado o ruinae montium. También se han diferenciado los diversos canales de evacuación que condujeron el material estéril extraído y lavado hasta los seis grandes conos de deyección o colas de lavado, como el de Chaos de Maseiros, el más grande, y que dio lugar a la formación del Lago de Carucedo.

De la red hidráulica, se han identificado un total de 32 canales, 15 por la vertiente meridional, 15 por la septentrional y 2 entre ambas, tal y como explica el CSIC. En total suman 781 kilómetros de recorrido reconstruido. Se han podido determinar, además, aquellos tramos que son actualmente visibles a través de cualquier medio (sobre todo imágenes LiDAR y fotografía aérea): un total de 673 tramos, para 272 kilómetros. Tal y como comentan los investigadores, “quiere decir que sólo un 30% de la red puede reconocerse sobre el terreno; el resto o está oculta o ha sido erosionada y se ha perdido”.

Hasta el momento, se han hecho sondeos en nueve canales y en tres depósitos de agua. Los muestreos de los materiales depositados en ellos durante su uso o en momentos sucesivos tras su abandono pretenden responder a dos objetivos prioritarios. En primer lugar, obtener una secuencia cronológica fiable mediante dataciones radiocarbónicas. Las fechas obtenidas hasta ahora indican que la explotación tuvo lugar en los siglos I y II de nuestra era. Se trata de las primeras dataciones directas de estructuras mineras ya que, hasta ahora, la cronología se basaba en la de los asentamientos relacionados con la mina.

Por otro lado, en segundo lugar, está en proceso un estudio secuencial del registro medioambiental. De esta forma, “podremos tener una idea bastante precisa de la evolución de la vegetación y condiciones ambientales de la zona en esos dos primeros siglos de nuestra era, así como valorar el impacto causado por la minería y la explotación global del territorio que llevó a cabo el Imperio Romano”, indican los investigadores Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas.

El proyecto es coordinado desde el Instituto de Historia del CSIC y en él participan más de una veintena de investigadores del propio CSIC y de otras instituciones o empresas públicas o privadas. El plan ha sido concebido en colaboración con la Junta de Castilla y León para servir de base a una redefinición del Bien de Interés Cultural (BIC) de Las Médulas como paisaje cultural representativo de otras zonas del mundo romano.
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