El comité de empresa de la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden) critica al Gobierno que condene a la planta de captura de dióxido de carbono de Cubillos del Sil a «una muerte, no por lenta menos segura», dice en un comunicado.
Aseguran los trabajadores que las instalaciones se encuentran desde agosto «sin proyectos, por la incapacidad de su actual director general y su incomprensible rechazo a acoger proyectos financiados en su totalidad con ayudas europeas». Proyectos que, aseguran, se van de España por esa dejadez, justificándolo en que «la captura de CO2 no tiene sentido». Sin embargo, el comité defiende este sistemaque «debe observarse como una medida compatible con el resto de desarrollos en la lucha contra un efecto invernadero que muestra sus consecuencias de manera cada vez más evidente», dicen.
Además apuntan que la planta berciana, en la que se han invertido más de 100 millones de euros de dinero público, es «una de las inversiones más importantes realizadas en nuestro país en el marco de las investigaciones sobre cambio climático».
Sin embargo, aseguran que «la falta de interés del Gobierno», esté haciendo que la planta «camine hacia una muerte que parece inevitable. Desaprovechar su potencial supondrá la pérdida de la oportunidad para nuestro país de convertirse en la punta de lanza de una tecnología que resultará absolutamente necesaria en el futuro inmediato», analizan.
Consideran además, que la inversión en este tipo de tecnologías «a medio plazo resultan ineludibles», por los informes recibidos de la Agencia Internacional de la Energía, por ejemplo que apunta que sin ellos, el coste de la transición energética será más elevado. «No podemos esperar a que las fuentes de energía renovable puedan cubrir la demanda energética de nuestro país», dicen.
El comité incluso recordó algunos ejemplos de proyectos que la Ciuden podría acoger para darle sentido, comolos avances en las técnicas de segunda generación para la captura de CO2 alcanzados por los Institutos de Carboquímica del CSIC (Icb e Incar) o universidades como la de Zaragoza. Incluso, fuera de España, Islandia cuenta con una planta geotérmica en Hellisheidi, desde la que los científicos han alertado que el objetivo de limitar a un máximo de dos grados la subida de la temperatura a finales de siglo, será inviable sin soluciones de captura de CO2. Además, la industria del cemento pretende reducir la huella de CO2 en un 35% con respecto a los niveles del año 1990, una reducción potencial que podría llegar al 80% en el año 2050.
El comité de Ciuden critica que el Gobierno le condene "a muerte"
Apuntan a "la incapacidad del director general" del parálisis de proyectos en la planta desde el mes de agosto, incluso contando con ayudas europeas
16/11/2017
Actualizado a
16/09/2019
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