La agricultura como herramienta de integración y apoyo social. Ese es el objetivo del Huerto Colectivo de Agricultura Regenerativa que impulsa la Asociación para el Desarrollo Rural (ADR) Bierzo-Cabrera dentro del proyecto Souto Vivo, una iniciativa que ha transformado una parcela cedida por el Banco de Tierras del Consejo Comarcal del Bierzo en un espacio de cultivo compartido destinado al autoconsumo de familias en situación de vulnerabilidad.
El proyecto se desarrolla en Columbrianos, donde la finca ha sido dividida en 16 huertos trabajados de forma colectiva. Los alimentos que allí se producen no tienen un fin comercial, sino que servirán para abastecer a las familias participantes, fomentando al mismo tiempo la colaboración entre personas de diferentes procedencias y el aprendizaje de técnicas agrícolas sostenibles.
En total, la iniciativa beneficia a 16 familias, diez españolas, cuatro colombianas, una senegalesa y otra rumana, lo que supone 65 personas implicadas de forma directa en el proyecto. La propuesta cuenta con financiación del Gobierno de España y busca ir más allá de la producción agrícola para convertirse en un espacio de convivencia, integración e intercambio de conocimientos.
La presidenta de la ADR Bierzo-Cabrera, Nancy Prada, defendió el potencial que tiene el sector primario para contribuir al futuro de la comarca. A su juicio, el Bierzo debe replantearse su modelo de desarrollo tras décadas dependiendo de la minería del carbón y aprovechar el potencial que ofrecen sus numerosos productos agroalimentarios de calidad. En ese sentido, destacó que la creación de estos huertos demuestra cómo la colaboración entre entidades puede generar proyectos útiles tanto desde el punto de vista social como económico.
Uno de los rasgos diferenciales de la iniciativa es su apuesta por la agricultura regenerativa, un modelo que persigue mejorar la salud del suelo y reducir el impacto ambiental aprovechando recursos del propio territorio. Para ello se emplea carbón vegetal elaborado mediante el sistema tradicional de las carboneras de Villar de los Barrios, además de ramas procedentes de la poda de sotos de castaños, reutilizadas como tutores para tomateras y pimientos. El material sobrante servirá, además, para construir hoteles de insectos que favorezcan la biodiversidad del entorno.
El trabajo también se organiza desde una perspectiva comunitaria. Según explicó el técnico de la ADR Bierzo-Cabrera, Rubén de Prado, todas las familias participan conjuntamente en las diferentes labores agrícolas, desde la preparación del terreno hasta la construcción de los canales de riego o la elaboración de semilleros. El objetivo es que el proyecto funcione como una auténtica comunidad de trabajo en la que todos los participantes colaboren y compartan responsabilidades.
Por su parte, la gerente del Banco de Tierras del Bierzo, Beatriz Anievas, valoró positivamente una iniciativa que da continuidad a otras experiencias similares desarrolladas anteriormente junto a entidades como Alfaem, el Banco de Alimentos del Sil o la Asociación de Mujeres Progresistas, reforzando el papel de los huertos colectivos como herramienta de inclusión social y aprovechamiento de terrenos agrícolas en desuso.
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