“Desde la pandemia, el folklore ha llegado más a la gente”

Jorge Prada entonaba con su gaita los sones de un encierro que ha hecho que su música siga creciendo. Ahora despunta con nuevos proyectos

04/04/2024
 Actualizado a 04/04/2024
Jorge Prada frente a su piano.
Jorge Prada frente a su piano.

Jorge Prada es músico por convicción y necesidad propia. Sus instrumentos han llegado a sumarse a Carlos Núñez, a los Chieftains, Susana Seivane, Kepa Junkera. Fue el sonido de gaita del encierro en pandemia que muchos agradecían. Y desde casa, es el alma mater de proyectos heredados, de otros propios que van cumpliendo años. En lo personal, Prada está enfrascado en ponerle música a la tercera y última parte de la trilogía Atrapados, un documental sobre el guerrillero berciano Santeiro dirigido por Santiago García. Ya lo hizo en la segunda parte con los sones de gaitas de O camin do Carral y ahora repite proyecto mientras le da vueltas a recuperar su Infinity Sea, un trabajo personal con nuevos sonidos, puede que con un video clip en la playa que añada imágenes a lo que hay detrás de sus temas.

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Prada toca y enseña a otros a tocar la gaita en el Bierzo.

La música chill out le está pidiendo dedicarle un proyecto innovador que está en su cabeza y que va removiendo poco a poco para darle forma.

Pero mientras, avanza en diversos frentes, siempre con la música por delante y respetando la continuidad de las tradiciones en las que ha crecido con sus padres y que ahora encabeza. Lo hace desde Templarios del Oza, un grupo folcklórico de su pueblo, Toral de Merayo, con 37 años a sus espaldas y 25 integrantes. Con él ha vivido casi todo en la música, incluso un reciente San Patricio en Madrid donde su madre, Gelines, ondeó la bandera del Bierzo. Fotografías que hacen historia desde el presente, en el que ha encontrado, desde los altibajos del grupo, un buen momento para crecer  “desde la pandemia, el folklore ha llegado más a la gente, no sé por qué”, dice.

Y eso es simiente de futuro en un grupo que perdió a su líder en estos años y que se ha recompuesto como un homenaje hacia él. De Templarios del Oza, Prada salta a la Ronda del Salvador sin salir de su pueblo. Un grupo creado en 1983 y en el que él lleva desde 1990. Ahora es su director y da continuidad a la música de bodega que pervive, aunque le preocupa que deje de hacerlo. Falta relevo –son 14 integrantes que van cumpliendo años- y se marca como reto mantener al grupo en el que está su padre también. Son voces de casa, que se hacen grandes en las celebraciones y que dejarían huérfanas las fiestas sin ellas.

Otro de sus proyectos es celebrar un cumpleaños, el de Rapabestas, una agrupación de seis amigos, de la que forma parte, que celebra sus bodas de plata en Ponferrada. Veinticinco años de esa música celta cuidada que desembarcó en la ciudad como un soplo de aire fresco y que ha sabido mantenerse con los instrumentos en alto. Un directo en el Bergidum, dos días en el castillo y recuperar la foto que hace 25 años se hicieron en el casco antiguo de Ponferrada, es su forma de soplar velas para seguir remando.

Prada compatibiliza con la educación musical todos estos proyectos. Más de 100 alumnos de Vega de Espinareda, Cubillos del Sil y Cacabelos tocan la gaita, la pandereta o el acordeón gracias a sus clases. En Vega incluso ha conseguido formar una agrupación de acordeones, reuniendo a 15 músicos y recuperando un instrumento que “estaba anclado en el pasado y ahora comienza a sacar a la cabeza”, dice.

La pandereta “le gusta mucho a las mujeres sobre todo”. Tiene a más de 20 alumnas en este instrumento “que combinamos con la voz y salen cosas maravillosas”. Y la gaita se queda siempre como el elemento clave de los pasacalles festivos…

Prada encabeza el folk berciano y reconoce que llega a ser una responsabilidad pero “estoy feliz”, aunque sea un camino separado de los aplausos de las administraciones, que siente que no apoyan la cultura propia.

Se siente afortunado porque “todo lo que he soñado se ha hecho realidad”. Su referente, Carlos Núñez, ha sido un bastón para él y un amigo con el que no deja de compartir momentos únicos en el escenario “es la persona que más me ha enseñado”, además de sus padres “he heredado la energía de mi madre y de mi padre”, dice emocionado “y eso es un privilegio”.

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