Nuevas evidencias mineras y rupestres en Benuza revalorizan la comarca de Cabrera tras los incendios de 2025

Las investigaciones del Instituto de Estudios Cabreireses documentan nuevos enclaves arqueológicos junto a Las Médulas y refuerzan el valor patrimonial de un territorio especialmente castigado por el fuego

Ical
06/07/2026
 Actualizado a 06/07/2026
Mina romana El Real, en el municipio de Benuza. | La Fueya Cabreiresa
Mina romana El Real, en el municipio de Benuza. | La Fueya Cabreiresa

Las investigaciones desarrolladas por el Grupo de Investigación del Instituto de Estudios Cabreireses (IEC) han permitido identificar y documentar un conjunto de nuevas evidencias mineras y rupestres en el municipio de Benuza, unos hallazgos que refuerzan el valor arqueológico de la comarca de Cabrera y ponen de relieve la necesidad de proteger un territorio especialmente castigado por los incendios forestales del verano de 2025.

Los trabajos se han centrado en las pedanías de Sigüeya y Lomba, donde se han localizado los yacimientos de El Real, La Butia, El Sabugo y Camporomo, enclaves que hasta ahora apenas habían sido considerados en los inventarios patrimoniales y en la bibliografía especializada. Según destacan los investigadores, estas explotaciones se encuentran dentro del área de influencia del espacio cultural de Las Médulas, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, lo que incrementa aún más su interés histórico y científico.

El estudio también pone de relieve que parte de estas antiguas minas romanas de oro ya han sido catalogadas por la administración competente en materia de patrimonio, un paso que supone un importante avance para su reconocimiento, conservación y futura puesta en valor dentro del conjunto arqueológico berciano.

Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es la estrecha relación entre estas explotaciones mineras y los petroglifos documentados en Sigüeya, Lomba y Yebra. Con estos nuevos hallazgos, el catálogo de arte rupestre de la zona alcanza ya la docena de estaciones conocidas, configurando un paisaje arqueológico de extraordinaria densidad donde conviven manifestaciones prehistóricas con importantes restos de la minería aurífera romana. Para los investigadores, esta coincidencia espacial demuestra que el territorio fue ocupado y transformado durante distintos periodos históricos, desde la Prehistoria hasta la época romana, con una intensa explotación de los recursos auríferos.

Entre los enclaves estudiados destaca especialmente El Real, situado junto al río Benuza. La explotación ocupa una superficie de entre una y dos hectáreas y conserva al menos una docena de grandes surcos mineros, extensos depósitos de estériles y diversas estructuras cuya función podría haber estado relacionada con actividades auxiliares o con asentamientos temporales vinculados a la explotación. El análisis mediante modelos digitales del terreno e imágenes LIDAR ha permitido identificar alteraciones del relieve compatibles con labores mineras antiguas.

La investigación también pone el foco en el denominado Canal de El Real, una infraestructura hidráulica cuyo trazado podría haber servido para abastecer de agua a la explotación de La Butia-Valdelamina. Aunque esta hipótesis deberá confirmarse mediante futuros estudios arqueológicos, topográficos e hidrológicos, los especialistas consideran que constituye una pieza clave para reconstruir la organización de la red minera de la cuenca alta del río Benuza.

Junto a estos enclaves, los investigadores han documentado también importantes restos en La Butia, donde los depósitos de estériles se extienden sobre una superficie de entre cinco y diez hectáreas; en El Sabugo, donde la presencia de mineralizaciones auríferas refuerza la hipótesis de una antigua explotación de oro; y en Camporomo, donde se conservan largas zanjas mineras situadas entre los 1.600 y los 1.800 metros de altitud, compatibles con otros modelos de minería romana documentados en el noroeste peninsular.

Desde el Instituto de Estudios Cabreireses subrayan que el conjunto de estos hallazgos configura un paisaje arqueominero de excepcional interés, cuya importancia se ve reforzada por su proximidad a Las Médulas y al conjunto de estaciones rupestres identificadas en la zona. Además, consideran que los incendios forestales registrados el pasado verano evidenciaron la vulnerabilidad de este patrimonio, haciendo aún más necesaria su investigación, protección y puesta en valor para garantizar su conservación y favorecer un mejor conocimiento de la historia de la comarca de Cabrera.

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