Cuando la experiencia es un grado, literalmente

Un total de 21 alumnos veteranos reciben este curso la acreditación de la Universidad de la Experiencia en Ponferrada, un plan educativo y social para los mayores con grandes inquietudes

Diana Martínez
22/05/2017
 Actualizado a 13/09/2019
José María Casas, Ana María Amigo y Fernando Fernández, alumnos de la Universidad de la Experiencia | D.M.
José María Casas, Ana María Amigo y Fernando Fernández, alumnos de la Universidad de la Experiencia | D.M.
La Universidad de la Experiencia en Ponferrada acaba de cerrar un nuevo curso graduando a 21 alumnos que han completado su formación.Esta iniciativa, conjunta entre la Universidad de León y la Junta de Castilla y León dentro de sus planes de envejecimiento activo, pretende dar a las personas mayores de 55 años, la posibilidad de acceder a la cultura y la ciencia como una fórmula de crecimiento personal.

Entre los objetivos del programa, se encuentra promover el intercambio de relaciones, tanto entre los propios mayores como entre éstos y otros grupos de edad, con el ambiente universitario como entorno de relación.

Al finalizar los tres cursos académicos aprovechados, los alumnos reciben su acreditación mediante un diploma de la Universidad. Pero eso no es lo más importante. Las vivencias, la propia experiencia que da nombre a este programa educativo, es la razón más potente por la que el programa funciona.

Una vez finalizados los tres cursos,los alumnos pueden seguir participando en los distintos itinerarios formativos, con asignaturas optativas y actividades vinculadas.

Su director en Ponferrada, Manuel Cuenya, se muestra muy satisfecho de la marcha de este programa, si bien espera que se pueda aumentar el número de plazas ocupadas en el primer curso de cara al próximo año. «Hay 75 ofertadas, yo creo que si se cubren 50 estaría muy bien». En cualquier caso, explica, no se trata de cantidad, si no de que la gente que se inscribe, lo haga con ganas de aprender, de compartir experiencias.

Hay varios perfiles en el seno del alumnado de la Universidad de la experiencia «desde gente titulada, que ya han ejercido muchos años su profesión y que mantienen las ganas de aprender y estar al día, hasta gente con menos formación o formación media, interesados en estar activos».

Es muy especial, dice, el trato con estos alumnos. En su relación con ellos, deja claro que «la edad no está reñida con las inquietudes». No obstante, en general «sus intereses están más dirigidos al análisis, a la reflexión, al debate, a participar», no tanto al aprendizaje en una línea tan académica, apunta Cuenya, aunque también son importantes los contenidos en las diferentes materias.

Pero los estudiantes de la Universidad de la Experiencia «no tienen presión, ellos no tienen exámenes y están ahí para aprender y para compartir, lo cual resulta muy interesante».

En este sentido, apunta también que la clave para enfocar las enseñanzas es «tratarlos como iguales, no cómo a estudiantes universitarios adolescentes, cuyos objetivos son otros. No se les puedes enseñar como a niños, pero tampoco como a seniles, porque no lo son. Hay que tener en cuenta que son gente con mucha experiencia en la vida y lo que se respira es un ambiente de mucho respeto».

Además de las enseñanzas del curriculum, muchos alumnos de la Universidad de la Experiencia se implican en actividades culturales, como el coro o el grupo de teatro, lo cual les pone mucho más en activo.

Tras graduar en los pasados días a la actual promoción, el lunes 22 de mayo se abre de nuevo el plazo para las matrículas del año que viene, un plazo que se extiende hasta el 2 de junio, en el campus de Ponferrada.

"Las clases nos permiten analizar, reflexionar, debatir... es un  lujo"


Ana María Amigo lleva nueve años participando en el programa de la Universidad de la Experiencia en Ponferrada. Tras los tres cursos académicos en los que acreditó su formación, en la promoción 2008-2011, ha seguido vinculada a través de los itinerarios optativos y las actividadesculturales, como el grupo de teatro. Su experiencia es «muy positiva. Yo sabía que cuando me jubilara no iba a poder quedarme en cada , y mi hija me animó». Tras toda una vida profesional llevando una autoescuela, las vivencias en la universidad de la Experiencia le han permitido «recordar muchas cosas que sabía y aprender muchas otras». Hay asignaturas que le han gustado más y otras menos, y profesores «que lo hacen mejor que otros», pero «he seguido siempre en las clases obligatorias, me gustaran o no» y destaca sobe todo «el vínculo que se establece entre compañeros», muchos de los cuales son ya amigos.

Fernando Fernándezes licenciado en ciencias químicas y trabajó muchos años en Cementos Cosmos. Ahora lleva unos años jubilado y la Universidad de la Experiencia le ha permitido satisfacer sus «anhelos de seguir adquiriendo conocimientos» a través de las asignaturas como historia, arqueología, sociología, filosofía, botánica y las distintas disciplinas.

«Siempre hay cosas que se pueden mejorar, el funcionamiento de los ordenadores, por ejemplo hay profesores impresionantes, algunos saben transmitir mejor que otros» y todo depende, dice, del grado de inquietud de cada uno. Lo importante, dice es el grupo y«cómo reconforta» poder seguir aprendiendo a este nivel.

Es una opinión similar a la de José María Casas, jubilado de Banca al que la Universidad d de la Experiencia de «engancho». El hecho de no sentirte presionado por los estudios, dice te hace sentirte «ser difusión cultural, te hace sentirte más libre, más contento».
Van a clase una hora al día cuatro días a la semana y participan, voluntariamente en las actividades culturalescomplementarias.Están encantados con unas clases que les permiten «aprender, analizar, reflexionar , debatir y participar», dicen . Y coinciden: «un lujo».
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