Salir a caminar, hacer la compra o preparar la comida son acciones cotidianas que con los años terminan por convertirse en rutinas y que, algún día, quizás se echen de menos. El aumento de la esperanza de vida y precisamente los quehaceres del día a día hacen que cada vez más familias tomen la decisión de ingresar a los mayores en residencias o centros de día; algo que no tiene por qué significar la renuncia a las costumbres, los olores o las tareas habituales, las de toda la vida.
En numerosas ocasiones las personas mayores no quieren abandonar su casa, pero esto no siempre es posible. Sí se puede, en cambio, convertir la vivienda alternativa o el centro de día en un lugar cercano y confortable, lo más parecido al propio hogar. El proyecto de la Junta de Castilla y León ‘En mi casa’ ofrece a los centros asistenciales un nuevo modelo de atención que consiste en que el usuario siga manteniendo el control de su vida, se respeten sus derechos y decisiones, y no se interrumpa de forma brusca su proyecto y modo de vida anterior.
La Asociación de Familiares de Alzheimer (AFA) Bierzo demanda financiación a las administraciones públicas y empresas privadas para implantar este proyecto pionero en el centro de día de Ponferrada. «Esta iniciativa conlleva una serie de cambios y una inversión económica importante porque habría que hacer varias modificaciones en el centro y además contratar a otro trabajador», informa la directora del centro, Ana Pilar Rodríguez.
Entre los trabajos de acondicionamiento se encuentra la instalación de una cocina. «Se trata de una generación muy vinculada a esta habitación de la casa, la cocina era el lugar de encuentro y de reunión», destaca.
Los usuarios podrían hacer recetas sencillas pero no consumir los alimentos cocinados, según recogen las normas sanitarias. Serían grupos reducidos, de entre ocho y diez personas, que se encargarían de decorar los espacios con objetos personales, recibirían una atención más personalizada con un profesional cercano y se fomentaría la implicación de la familia en las actividades del centro.
Así, Ana Rodríguez calcula que el gasto inicial sería de unos 10.000 euros, a lo que habría que sumar el coste de un auxiliar de clínica y el material para elaborar los menús. Los beneficios de hacer más personal el lugar en el que los usuarios pasan al menos ocho horas al día parecen incuestionables, aunque Rodríguez insiste en la importancia de hacer ver a los enfermos que «no se trata de una residencia y que habría que distinguir cuál es su casa, es decir, que ellos no pierdan esa referencia».
La directora del centro de día recuerda que el desarrollo de este tipo de terapias no terapéuticas y adecuadas al estilo de vida y los intereses de los usuarios ha sido desde el principio la apuesta de la asociación, de manera que defiende las ventajas que podría tener la implantación de la propuesta ‘En mi casa’ que supone ir un paso más allá.
El nuevo modelo asistencial ya ha sido implantado en la Residencia San Blas de Fabero con buenos resultados.
«Ahora habría que ver cómo resulta en centros de día», apunta Rodríguez, que se desplazó recientemente a una residencia de Soria, donde ya trabajan con este método y pudieron tomar contacto con la terapeuta ocupacional para conocer más de cerca la realidad del proyecto. Los trabajadores de Ponferrada recibirán una formación a la que deberán someterse las familias de los usuarios si la propuesta sale adelante.
Como en casa en ningún sitio
Alzheimer Bierzo busca financiación para implantar en su centro de día un modelo pionero de atención a personas mayores que costará 10.000 euros e implica contratar a un auxiliar
04/05/2015
Actualizado a
18/09/2019
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