Un colegio en Ponferrada donde los alumnos tienen cuatro patas

Dos emprendedoras bercianas ponen en marcha la tercera edición de un proyecto que combina educación, socialización y bienestar para perros durante la jornada laboral de sus dueños

01/09/2026
 Actualizado a 01/09/2026
La actividad pone en el foco las necesidades de las mascotas perrunas. | EP
La actividad pone en el foco las necesidades de las mascotas perrunas. | EP

Mientras sus tutores trabajan, ellos también tienen colegio. No hay pupitres, deberes ni recreo, pero sí agility, ejercicios de olfato, socialización y aprendizaje. Es la propuesta que han creado en Ponferrada Tamara Fernández y Cristina Álvarez, dos emprendedoras bercianas que ponen en marcha la tercera edición de su particular Colegio Canino.

La idea nació de la pregunta ¿qué hacen los perros durante las horas en las que sus dueños están trabajando? La respuesta de estas dos profesionales pasa por ofrecerles algo más que un lugar donde esperar a que termine la jornada laboral. Su propuesta busca que esas horas se conviertan también en tiempo de aprendizaje, actividad y relación con otros animales.

Cristina Álvarez está al frente de Villa Mascotas Felices, una residencia canina sin jaulas situada en Dehesas, mientras que Tamara Fernández dirige Oh My Dog Ponferrada y trabaja como educadora canina. La experiencia de ambas se une en este proyecto, que funciona de lunes a viernes, entre las 9.00 y las 14.00 horas, con grupos reducidos de perros.

La diferencia con una guardería convencional está precisamente en lo que ocurre durante esas mañanas. Los animales no pasan simplemente el tiempo juntos, sino que participan en distintas propuestas adaptadas a sus características y a las necesidades de cada grupo. "Queremos que los perros no solo estén atendidos durante la mañana, sino que puedan vivir experiencias enriquecedoras, aprender y relacionarse en un entorno seguro", explica Cristina.

Una mañana de colegio, pero sin pupitres

Uno de los protagonistas de estas jornadas es el agility, una disciplina en la que los perros deben superar obstáculos como saltos, túneles o pasarelas. Más allá del ejercicio físico, las profesionales lo utilizan como una herramienta para trabajar aspectos como la coordinación, la concentración y la comunicación entre el animal y la persona que lo guía.

Pero hay otra actividad que permite entender especialmente bien la filosofía del proyecto: el mantrailing. Aquí no hay obstáculos que saltar. El protagonista es el olfato. El perro debe seguir el rastro de una persona concreta a partir de su olor, una actividad que permite aprovechar una de sus capacidades naturales. "Es una oportunidad para que los perros puedan desarrollar habilidades naturales y disfrutar utilizando una de sus principales herramientas: el olfato", señala Tamara.

Así, detrás de lo que podría parecer simplemente una forma de tener entretenido al animal mientras su propietario está trabajando, hay una intención más amplia: estimular física y mentalmente a los perros y favorecer una socialización controlada.

No todos los animales son iguales ni todos necesitan lo mismo. Por eso, uno de los principios del Colegio Canino es trabajar con grupos reducidos y adaptar las actividades a las características de los perros.

También hay "madrugadores" y ruta

Como cualquier colegio que se precie, este también cuenta con servicios complementarios. El Colegio Canino ofrece servicio de madrugadores, comedor y ruta, esta última con recogida del perro en su domicilio y posterior regreso a casa.

La propuesta está pensada especialmente para quienes tienen que ausentarse durante buena parte de la mañana por motivos laborales y quieren evitar que sus animales pasen esas horas solos, pero también para quienes buscan algo más que una solución de custodia.

"Cuidado, aprendizaje y diversión" son, en definitiva, los tres conceptos sobre los que Tamara y Cristina han construido esta iniciativa.

Y quizá ahí esté la particularidad de este colegio. Sus alumnos no salen con deberes para casa ni reciben notas, pero sí pueden regresar después de una mañana de actividad, de haber utilizado el olfato, corrido, aprendido y compartido espacio con otros perros.

Para estas dos emprendedoras bercianas, cuidar de un animal durante unas horas no consiste únicamente en vigilar que esté bien. También significa darle herramientas para relacionarse, estimular su cabeza y permitirle disfrutar de ser perro.

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