Asimismo, explican que “las intervenciones más eficaces para evitar esto son las preventivas, por lo que es preciso que nos planteemos cómo llevar a cabo esta prevención en nuestros centros de trabajo, ya que con una adecuada organización de los recursos muchas de estas situaciones podrían haberse reconducido”. Tal y como comentan, “estas opciones pueden y deben ser favorecidas desde las diferentes Consejerías de la Administración Pública, quienes son las encargadas de velar por el cuidado y la protección de la salud laboral de sus trabajadores, lo que revertirá en una mejora de los servicios ofrecidos”.
Es por ello por lo que desde la Consejería de Educación exigen que se realice una nueva categorización de las enfermedades laborales que afectan a los docentes de la comunidad, así como que se abra la posibilidad de que el profesorado pueda acogerse a jornada parcial voluntaria (con reducción proporcional de haberes y por tiempo limitado) si así lo precisa. Igualmente, hacen énfasis en lo beneficioso que sería poder acogerse voluntariamente a una disminución del horario lectivo a partir de los 55 años. “Los docentes de Castilla y León tenemos opciones para cuidar de familiares cercanos cuando estos están enfermos, pero nos faltan para cuidarnos a nosotros mismos”, concluyen.
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