Hay lugares que no necesitan moverse para contar una historia. Basta con mirar las fotografías que han quedado atrapadas en ellos. La Plaza Mayor de Villafranca del Bierzo es ese espacio que durante más de un siglo ha visto pasar generaciones, celebraciones, procesiones, autoridades, comerciantes, artistas, vehículos y acontecimientos que han ido dibujando la historia cotidiana de la villa. Ahora, una parte de esa memoria se reúne en un pequeño libro que tiene mucho de álbum familiar y mucho de viaje en el tiempo gracias a Santiago Castelao.
Villafranquino y ferretero de toda la vida, es también una de esas personas que han ido dejando poso en la localidad casi sin proponérselo. Desde 2014 mantiene el blog Villafranca del Bierzo día a día, una ventana desde la que ha ido recogiendo imágenes, historias y recuerdos de la villa. Defensor también de la naturaleza, Castelao vuelve ahora la mirada hacia la memoria de su pueblo con Plaza Mayor-Villafranca del Bierzo, un volumen que permite recorrer más de un siglo sin salir de ese espacio que considera "el corazón urbano de esta villa, por donde han pasado generaciones enteras".
La portada ya es una declaración de intenciones. Sobre una espectacular fotografía del siglo XIX, con varios niños posando ante la cámara mientras la vida de la plaza continúa alrededor, aparece un escueto titular: Plaza Mayor-Villafranca del Bierzo. A partir de la segunda página comienza un recorrido por imágenes en blanco y negro que convierten el libro en una pequeña cápsula del tiempo.
"Es un pequeño álbum de fotos", explica Castelao. Pero en esas fotografías cabe mucho más que una colección de estampas antiguas. Está la vida de más de un siglo de Villafranca, contada desde un mismo escenario.
Por la plaza aparecen las primeras camionetas que comenzaron a cambiar la imagen de la villa, las gallinas que todavía caminaban alrededor de los niños, los gigantes y cabezudos que partían desde allí en sus procesiones, la Semana Santa, que continúa manteniendo su devoción, o la desaparecida Fiesta de la Flor. Son escenas aparentemente cotidianas que, vistas hoy, adquieren el valor de un documento histórico.
Porque la Plaza Mayor también fue escenario de los cambios políticos y sociales. Una de las fotografías muestra una casa empapelada con las opciones de voto de las primeras elecciones democráticas de 1978, en un espacio donde se encontraba la farmacia del doctor Cela y donde también estaba la última casa con soportales y su escudo heráldico.
Las imágenes permiten igualmente encontrarse con algunos de los protagonistas políticos de cada época. Entre ellas aparece el recibimiento al candidato liberal demócrata Luis Belaunde y Costa, así como un desfile de los Flechas de la República junto a otra imagen correspondiente al desfile del bando nacional. La plaza se convierte así también en un testigo de los cambios políticos que atravesaron el país y, con ellos, la propia Villafranca.
Por allí pasaron también "autoridades moras" y personajes vinculados a la cultura y las letras. El libro rescata la presencia de escritores como Antonio Pereira o Ramón Carnicer, que contribuyeron a construir desde sus textos la imagen literaria de la villa.
Y están también los negocios. La Ferretería La Quincalla, la asesoría Sandes o el Banco de Asturias forman parte de ese paisaje comercial que hoy ha cambiado, aunque no tanto, y que permanece congelado en las fotografías. También aparecen Norberto Beberide y Eugenio de Arriba, dos pintores que marcaron el siglo XX villafranquino, fotografiados delante de la bodega La Gruta.
Incluso los entierros, que durante décadas atravesaron la plaza, forman parte de ese retrato de una sociedad que ha ido transformándose con el paso del tiempo.
Un teatro como testigo de la vida de la villa
El recorrido de Castelao no se queda únicamente en las fotografías de la plaza. Se mete en su teatro, abierto en 1905 y convertido desde entonces en otro de el gran continente de la vida cultural villafranquina.
"Ha sido testigo de la vida de un pueblo", reconoce el autor. Sobre su escenario se han sucedido conciertos, homenajes y mítines políticos, mientras el edificio se convertía en una pieza más de la memoria colectiva.
Las fiestas tienen también su espacio. Villafranca tuvo sus propias fallas, hoy desaparecidas, y el libro recupera aquellas imágenes junto a las del entierro de la sardina. Los Maios, que todavía siguen acompañando a la villa, y las fiestas del Cristo completan un recorrido festivo que demuestra cómo algunas tradiciones han sobrevivido mientras otras quedaron convertidas en fotografías.
Todo ello hace de Plaza Mayor-Villafranca del Bierzo en algo más que un libro de fotografías antiguas. Es un testimonio del pasado de Villafranca, una manera de volver la mirada hacia aquello que fue para entender también aquello que es.
Santiago Castelao se asoma a esa plaza desde la memoria y encuentra en sus imágenes una Villafranca que ya no existe en muchos de sus detalles, pero que sigue reconocible en sus calles, en sus fiestas y, sobre todo, en las personas que aparecen retratadas.
Un espejo retrovisor al que merece la pena mirar de vez en cuando para seguir avanzando. Eso sí, con una buena dosis de nostalgia.
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