Casa Cuna de Ponferrada: Cuento de Navidad

La Casa Cuna nació fruto de la necesidad en 1775, mantenida con una parte de los impuestos por el consumo de vino

Pedro J. Villanueva
27/12/2017
 Actualizado a 18/09/2019
Calle del Hospital, segunda ubicación de la Casa Cuna en Ponferrada, donde aún se puede ver la ventana que daba al torno para introducir a los niños. | P.V.
Calle del Hospital, segunda ubicación de la Casa Cuna en Ponferrada, donde aún se puede ver la ventana que daba al torno para introducir a los niños. | P.V.
Esta pudiese ser la historia de cualquiera de nuestros antepasados; puede ser la historia de cualquiera de las personas que pasan a nuestro lado y ni siquiera miramos. «Él, sabía que no podía alimentar otra boca más en casa. Su mujer, no quería por nada del mundo deshacerse de la sangre de su sangre. Brianda, había nacido en Cacabelos ese otoño gélido, ese otoño que había comido el fruto de las viñas que alimentaban el sustento de toda la familia. Era pequeñita, con los ojos avispados de su madre y la inquietud de su padre. Esperó a que todos durmiesen en la triste cabaña que les daba cobijo, únicamente la tenue luz del brasero servía de guía a sus pasos silenciosos. Suavemente, soltó de los brazos de su madre agotada a la pequeña Brianda.

El viaje de Cacabelos a Ponferrada se hizo eterno por la indecisión y las dudas que le asaltaban, no quería mirar la carita de la niña que no paraba de llorar, como si supiese que de hacerlo no sería capaz de dar un paso más.
Llegó a la calle Cruz de Miranda, donde se encontraba la Casa de expósitos. Brianda, dormía con respiración acompasada, el viaje había agotado su llanto.

La Casa Cuna nació fruto de la necesidad en 1775, mantenida con una parte de los impuestos por el consumo de vinoEl viento acompañaba al frío de la madrugada cuando colocó a la pequeña en el torno de la Casa Cuna, que recibíaa Brianda como una futura niña sin padres, abandonada a su suerte y a un futuro incierto.Tocó la campana del torno y se fue sin mirar atrás, la necesidad era más fuerte que la tristeza.

Dobló la esquina sin aliento y se paró entre las sombras que acompañaban su conciencia. Miró las manos donde momentos antes llevaba a su hija. Ya no estaba, sus dedos en la oscuridad le parecieron sarmientos nudosos y viejos. ¡Malditas viñas culpables de mi desdicha!». La Casa Cuna de Ponferrada, nació fruto de la necesidad en 1775, en tiempos de Carlos III, mantenida con una parte de los impuestos que se pagaban por el consumo de vino; tal y como refieren las crónicas y los documentos de la época, tan bien catalogados por Don Ángel Morales Álvarez (al que debemos agradecer tan arduo trabajo), en su libro editado por el Instituto de Estudios Bercianos en el año 2001; para evitar las numerosas muertes de niños en aquel tiempo. Tal y como indica el autoren sus anotaciones documentales «la tasa bruta de mortalidad rondaba el 30 % y la mortalidad infantil el 80%». Los tiempos no eran propicios para nadie,las guerras con sus hambrunas asolaban España.

Así, nació en Ponferrada un lugar para proteger las necesidades de los más pequeños, que por circunstancias diversas, acababan en el torno de la Casa de Expósitos y engrosaban la lista de los sin nombre de nuestra ciudad.Aún se conserva la ventana y el torno donde se dejaban los niños en la Casa Cuna, y somos muchos los que pasamos por el lugar sin saber si quiera la historia de tan reseñado lugar.Fueron varias las ubicaciones de la Casa Cuna que sobrevivió a los aconteceres históricos hasta el año 1937, año en el que se decretó su cierre, para dicha de pocos y desgracia de muchos.

La leyenda negra sobre los orfanatos, creada en parte por grandes autores como Charles Dickens, ha sido muy discutida (referenciado en el prólogo del libro de Don Ángel Morales)y si bien es cierto que hubo casos de abandono o mal mantenimiento de estos lugares, la verdad es que la función que desempeñaron fue más positiva que negativa. Gracias a las Casas Cuna o de expósitos, muchos menores tuvieron un techo y lo más importante, una oportunidad en la vida. Una niña de Cacabelos, protagonista de nuestra historia, fue realmente el primer bebé inscrito en la Casa Cuna de Ponferrada en el año 1775. En nuestro cuento de Navidad, como no podía ser de otra forma, Brianda termina viviendo feliz al calor de un nuevo hogar arropada por una gran familia; eso sí, sin olvidar nunca su pasado y ayudando en la Casa Cuna de Ponferrada durante muchos años. Tal y como Dickens acababa su obra ‘Cuento de Navidad’ (1843), termina este artículo.
¡Que Dios nos bendiga a todos, a cada uno de nosotros!
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