Cabañas Raras, un pequeño municipio del Bierzo con grandes historias, nació como Cabañas del Portiel de Don Fernando, ligado al antiguo señorío de Arganza. Su nombre refleja su origen: las cabañas de los pastores que poblaron estas tierras y un puente medieval donde se cobraba un portazgo.
Siglos de historia han dejado huella: una calzada romana del siglo I conectaba Portugal con Astorga, siglos más tarde se convirtió en parte del Camino Francés y del Camino Real.
Hoy, uno de esos antiguos trazados revive como el Camino Olvidado, un sendero jacobeo que atraviesa Cabañas Raras, entre puentes romanos, la iglesia barroca de Santa Ana y un albergue municipal donde los peregrinos hallan reposo y hospitalidad.
Un pueblo que decidió su destino
El 5 de mayo de 1860 marcó un antes y un después: los vecinos de Cabañas lograron liberarse del señorío de Arganza, pagando lo que pudieron de una deuda que los acompañó durante años. Pasaron de arrendatarios a dueños de las tierras que trabajaban, y con ello nacía un municipio autónomo y orgulloso de su historia.
Industria con raíces
Pero Cabañas Raras no vive solo del pasado. Su polígono industrial, gestionado por el Ayuntamiento desde los años 90, es un referente para pymes locales y grandes empresas. Con 124 parcelas y casi 500.000 metros cuadrados, sigue creciendo junto al polígono hermano del Bayo, impulsado por la Junta de Castilla y León, con inversiones millonarias y proyectos de alto impacto, como los nuevos altos hornos de Tvitec.
Las inversiones superan los 20 millones de euros y servirán para hacer la depuradora de ambos polígonos, el de Cabañas y el de Cubillos, aunque estará en terrenos de Cabañas. Aquí, la industria y la tradición conviven lado a lado.
Cultura y creatividad local
El espíritu de Cabañas también late en su gente. Pepe ‘El Zapatero’ dejó un legado de ingenio y arte con su Belén mecánico articulado, un atractivo que combina tradición y creatividad en un rincón berciano lleno de historia y encanto.
equilibrio entre pasado y futuro En Cabañas Raras, el paso del peregrino se mezcla con el ruido de la industria.
La recuperación del Camino Olvidado y la expansión de los polígonos no son opuestas, sino complementarias: una sostiene la memoria, la otra impulsa la economía.
Entre naves, senderos y puentes romanos, este municipio muestra cómo un pequeño pueblo puede mirar al futuro sin olvidar sus raíces y desarrollando todo su potencial de cara, uniendo industria al turismo, a su identidad y recuperando el ímpetu de su pasado.