El 51% de los españoles domina una segundo idioma, según un informe de Eurostat, y el Bierzo no se queda atrás. Cada vez más personas se animan a soltar la lengua y aprender inglés, francés, alemán o chino, para sumar oportunidades y poder llamar a más puertas. Jóvenes de todo el mundo aprovechan los años de universidad para viajar, conocer nuevas culturas y adquirir soltura en otros idiomas.
En Gran Bretaña es muy común el ‘gap year’. Una costumbre arraigada entre los jóvenes para aparcar durante doce meses los libros de texto y buscar fuera de las fronteras de la escuela qué hacer en el futuro. Se trata de una forma de desarrollo personal y profesional con tiempo para trabajar en el extranjero, hacer voluntariado o viajar para apreciar culturas diferentes. Lo cuenta Jack Caldwell, auxiliar de conversación en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Ponferrada: «Es el mejor año de mi vida». Un claro reflejo de que el inglés ha superado de lejos su objetivo: mejorar el nivel de español.
Caldwell llega desde Lichfield, una ciudad situada en el centro del país, muy cerca de Birmingham, y reconoce que el contacto con nativos es «fundamental». Una opinión que comparte Ashleigh Kerr que ha viajado desde Armagh en Irlanda del Norte hasta Toreno para trabajar este curso en el colegio y el instituto del municipio. «Los beneficios de nuestro trabajo son sobre todo enseñar la lengua informal, su uso coloquial», explica.
Lo cierto es que durante años el aprendizaje de idiomas ha sido la asignatura pendiente en España y ambos coinciden en señalar un problema en la didáctica: «Se enseña mucha gramática, pero es necesario que la gente aprenda a hablar el idioma». Por contra, destacan el acierto de la enseñanza española al fomentar la adquisición de una segunda lengua desde edades tempranas ya que, según indican, en sus países de origen se inicia en el instituto. «En Toreno estoy con niños de tres, cuatro años que son capaces de decir algunas palabras en inglés que nos permiten comunicarnos», subraya Kerr.
Actualmente hay en el Bierzo alrededor de 15 profesores nativos en distintos centros de enseñanza pública y el presidente de la Asociación de Alumnos de la EOI, Publio Reguera, bromea que «es la zona del noroeste con más acentos diferentes de inglés». Nueva York, Chicago, Irlanda, sur y norte de Inglaterra o Canadá son algunos de los lugares de los que han llegado para compartir su voz con los ponferradinos. Pero no solo se habla inglés en el Bierzo, el francés o el portugués son otras de las lenguas más practicadas en la comarca.
Este ‘boom’ del aprendizaje de idiomas, en parte debido a la globalización, tiene especial relevancia en el contagio cultural. Según explican, en sus clases aprovechan para mostrar el folclore o las aficiones de su país y precisamente en el intercambio, confiesan, «se hacen amistades para toda la vida».
Por su lado, el chino ‘engancha’ a niños y adultos como la lengua del futuro. Lo aprenden 25 personas en Ponferrada, de ellos más del 50% son niños a partir de ocho años. La directora de Jia Escuela de Chino, Julia Martínez, apunta que para los más pequeños las clases son muy visuales y con un método dinámico que incluye la atención a canciones y vídeos para favorecer el aprendizaje de sonidos desde un enfoque comunicativo.
«El objetivo es aprender chino de forma sencilla e intuitiva; con interés y un poco de esfuerzo no es tan difícil como parece desde fuera», agrega. Los profesores de la academia en Ponferrada son todos nativos e imparten desde el nivel básico a intermedio.
Martínez declara que la motivación para aprender la lengua china ha surgido en los últimos años y que cada vez despierta más interés en buena medida debido al aumento del intercambio comercial con el país asiático. «El crecimiento económico de China es evidente y eso anima a la gente a aprender el idioma por si en el futuro algunas empresas lo requieren como en su día pasó con el inglés», explica.
Igualmente, Caldwell recuerda que en cualquier lugar es necesario conocer otras lenguas. «La economía en Inglaterra también es mala y hay muchas personas de menos de 25 años que tienen dificultades para encontrar trabajo, viajar a otro país está muy bien valorado en un currículo», desvela.
Así, en la era de la digitalización y cuando Internet ha roto cualquier frontera del espacio o el tiempo, aprender idiomas adquiere un carácter social y, si se hace como explican, puede ser un auténtico placer. Porque, ¿dónde estaremos mañana? Ya lo avanzó Machado: «Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino, camino sobre la mar».
Aprender idiomas en un pub
Conversaciones alrededor de una mesa en inglés, francés o portugués. Tertulias animadas en diferentes idiomas para aprender la lengua de forma informal y con las ventajas de hacerlo en un pub. La Asociación de Alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) en Ponferrada organiza cada viernes ‘meeting points’ en el local ‘La Buena Vida’ para estimular el contacto con distintos idiomas de forma lúdica.
«Acuden nativos de distintas partes del mundo y la lengua se suelta más con un par de cañas», destaca el presidente de la asociación, Publio Reguera, que señala las ventajas de aprender un idioma en un ambiente distendido donde pueden crearse lazos de amistad al conversar de lo cotidiano. «Se crean vínculos muy fuertes, a veces también surge el amor», dice.
Sin embargo, Reguera reconoce que aún hay obstáculos para el desarrollo de este tipo de encuentros en Ponferrada. «En ciudades más grandes se hacen ‘meeting points’ y tienen mucho éxito, en cambio, aquí hace falta más participación, quizás un cambio de mentalidad», agrega.
La asociación cuenta con casi 400 socios desde que Reguera la creó hace casi siete años. Se mudó de Babia a París para trabajar porque, como ahora, «la mina y la ganadería estaban en crisis». En sus 40 años en Francia ocupó distintos empleos hasta que montó su propia empresa y, al jubilarse, regresó al Bierzo. «Me apunté a inglés en la Escuela porque no sabía decir una palabra y quería hablar con mis dos nietas americanas», cuenta.
Y así, incansable y con ganas de conocer gente nueva, levantó la asociación y la dotó de una actividad envidiable con viajes de fin de curso al extranjero, clubs de lectura, talleres de teatro, cine forum en versión original o senderismo.
Pero Reguera tiene ganas más y denuncia el hecho de que «la Escuela no puede permanecer cerrada durante todo el verano sin más». El portavoz de los alumnos considera que hay una carencia didáctica en Ponferrada: En ninguna parte se enseña español para extranjeros. «En turismo, desarrollo, oportunidades, significaría tanto», opina.
Asimismo, la asociación organiza pequeños grupos de conversación de menos de seis personas para favorecer el intercambio cultural y el aprendizaje de la lengua. «En estas clases está prohibido hablar castellano y ofrecen importantes beneficios en cuanto a conocimiento de vocabulario y a su empleo coloquial».
Una asociación viva que trabaja activamente por el desarrollo cultural y el aprendizaje de nuevos idiomas.