La longevidad berciana se pone en valor con un proyecto que podría impulsar su candidatura para convertirse en una nueva Blue Zone a nivel mundial.
Solo existen cinco zonas de este tipo, que destacan por su número de centenarios y en las que se estudia, para replicar, su estilo de vida que les permite alcanzar edades tan avanzadas. Ourense está a la espera de tramitar su reconocimiento como la sexta Blue Zone del mundo, y las características del Bierzo son muy similares, por lo que podría ser relativamente fácil lograrlo, explica la técnica de Igualdad del Consejo Comarcal del Bierzo, Loli Haro.
Se trata de una idea a estudiar en una comarca en la que 21 municipios cuentan con centenarios, y donde uno de cada tres habitantes alcanza los 80 años sin sufrir enfermedades crónicas. Carracedelo y Folgoso encabezan la lista de centenarios, con cinco cada uno, seguidos de Cacabelos, Sobrado y Villafranca, que cuentan con tres. Las características que se dan en estos lugares son comunes y coinciden con las de las Blue Zones de Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón), Nicoya (Costa Rica), Loma Linda (California) e Icaria (Grecia), además de Ourense. Son zonas en las que las personas mayores mantienen una movilidad “de forma natural, porque van a la huerta o a pasear a su mascota”, tienen una actitud positiva ante la vida y retos claros, no se estresan, se alimentan con productos que cultivan o con alimentos típicos de la zona, y viven en entornos cercanos “de personas que les quieren”.
Con esa idea, el Consejo Comarcal del Bierzo ha conseguido financiar un programa gracias a una ayuda del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. El proyecto, denominado Territorio Azul Bierzo 2030, pretende poner en valor a las personas mayores, ofreciéndoles actividades y mejorando su calidad de vida. En total, cuenta con un presupuesto de 159.000 euros, de los cuales 141.000 proceden de la ayuda ministerial y el resto lo aporta el propio Consejo. Este proyecto fue seleccionado en tercer lugar entre más de 600 presentados y comenzará a ejecutarse en breve, según explicó la consejera de Formación, Laura Fernández.
El presidente del Consejo Comarcal, Olegario Ramón, destaca que “es un programa que tiene trascendencia para la gente” y subraya “la importancia de lo pequeño”. De ahí la capacidad “transformadora” que, según afirma, tiene el Consejo con proyectos que buscan recuperar la vida en el territorio, especialmente en el medio rural.
El proyecto comenzará con una fase de diagnóstico y después desplegará otras cuatro etapas. “Es serio, participativo y continuado”, señala la consejera, “aunque algunas voces lo menosprecien”, dijo en alusión a la oposición que critica las iniciativas relacionadas con la Agenda 2030.
En el marco de este proyecto se desarrollarán rutas saludables, talleres de alimentación y calidad de vida, huertos ecológicos, entre otras actividades. Participarán más de 8.300 personas y se espera que tenga repercusión en unos 40.000 vecinos, lo que significa que “casi toda la comarca estará implicada”, señala Fernández.
El programa pretende reducir la desigualdad, promover la economía ciruclar y la movilidad activa y se espera que tenga un impacto a largo plazo.
De esta manera, la longevidad se convierte en una seña de desarrollo al tiempo que se pone en valor a las personas mayores.