El barrio de los Judíos, en Ponferrada, es uno de esos lugares que siguen resistiendo gracias a sus vecinos. Un barrio donde las casas antiguas conviven con edificios nuevos en los que se han instalado familias jóvenes. Un barrio que, lejos de apagarse, sigue teniendo vida.
Basta con darse una vuelta por sus calles para comprobarlo. Aunque algún negocio ha cerrado en los últimos años, otros han abierto sus puertas. Los vecinos siguen haciendo barrio: pasean, conversan, participan en la vida cotidiana y mantienen viva una comunidad.
Sin embargo, ese dinamismo vecinal contrasta con la sensación de abandono del gobierno del PP que muchos residentes denuncian desde hace tiempo.
Un barrio donde sí hubo inversiones
Durante el mandato socialista encabezado por el anterior alcalde, Olegario Ramón, el barrio de los Judíos fue objeto de diversas actuaciones repartidas a lo largo de los años. No se trataba de grandes proyectos aislados, sino de una política de mejoras continuas que buscaban resolver problemas concretos del barrio y modernizar infraestructuras básicas.
En 2019 se llevó a cabo una de las intervenciones más importantes: la renovación de la Avenida de América y la retirada de la antigua red de fibrocemento, una actuación que supuso una inversión cercana a los 440.000 euros.
Un año después, en 2020, se abordó otro problema que durante años había generado molestias a los vecinos: el colector de saneamiento. Con una inversión cercana a los 75.000 euros se sustituyó el colector que provocaba frecuentes inundaciones en cocheras y garajes cuando se producían lluvias intensas. Aprovechando la intervención también se actuó en aceras de calles como El Salvador y Ecuador.
En 2021 se ejecutó la rampa de accesibilidad entre la calle Chile y la Avenida del Caribe. La obra, cercana a los 50.000 euros, permitió sustituir escaleras por rampas accesibles, instalar pasamanos y facilitar el acceso a las viviendas a personas mayores o con movilidad reducida.
En 2022 se instaló una barandilla en la rampa situada en la calle Isla Española y se acondicionó una entrada que generaba problemas a los vecinos debido a su pronunciada pendiente.
Y en 2023 se ejecutaron nuevas actuaciones dentro del plan municipal de renovación de calles y aceras. Se intervino en la calle Colombia, se rehabilitó el espacio entre la Avenida del Caribe y la calle El Salvador y se adecuó la zona de descanso de la Avenida del Caribe. Además, se realizaron numerosos rebajes y pasos de peatones a cota cero para mejorar la accesibilidad.
Una obra cada año. Pequeñas mejoras continuas que reflejaban una preocupación real por el estado del barrio y por la calidad de vida de quienes lo habitan.
Tres años de gestión con actuaciones mínimas
El contraste con esa situación inversora a la actual es evidente para el PSOE, que apunta que desde la llegada del actual alcalde, Marco Morala, las actuaciones en el barrio se han reducido prácticamente a intervenciones puntuales de mantenimiento.
En 2023 el Ayuntamiento tuvo que reparar el cierre perimetral del colegio del barrio de los Judíos después de que se desprendiera una parte del muro, con una actuación que apenas alcanzó los 8.300 euros.
Ese mismo año también se realizaron trabajos menores en la zona de descanso de la Avenida de América, con una inversión de unos 5.500 euros destinada a sustituir la cubierta de la marquesina, reparar algunos bancos y reponer tableros deteriorados.
No fue hasta agosto de 2024 cuando se ejecutó la actuación de mayor entidad de este mandato en el barrio: un barcheo parcial de la Avenida de América, en la calle Reino de León y del puente Celso López Gavela, con una inversión cercana a los 39.000 euros.
“Actuaciones puntuales y de alcance limitado que contrastan con las intervenciones estructurales ejecutadas en el mandato anterior”.
El polémico “arreglo” del puente Celso López Gavela
Si hay una actuación que ha generado críticas es la intervención realizada en el puente Celso López Gavela. Lo que se presentó inicialmente como una solución provisional se ha convertido en una actuación que, en la práctica, parece definitiva. La instalación de una chapa metálica ya completamente oxidada ha alterado la estética original del puente y ha provocado malestar entre quienes lo utilizan a diario.
Además, cuando el agua se acumula, la propia estructura provoca salpicaduras que afectan a quienes cruzan el puente, una situación que se considera impropia de una intervención urbana que debería haber sido más cuidada.
Problemas cotidianos que siguen sin resolverse
Más allá de las grandes obras o de los anuncios puntuales, “lo que realmente necesita el barrio es algo mucho más básico: mantenimiento constante y atención a los pequeños problemas del día a día”, apunta el PSOE.
Uno de los ejemplos más claros es el transporte público. A diferencia de otras zonas de la ciudad, las paradas de autobús del barrio siguen sin contar con pantallas informativas que indiquen el tiempo de espera o los horarios de paso. Un sistema que ya funciona en otros puntos de la ciudad y que facilitaría mucho la vida a quienes utilizan el transporte público a diario.
También hay deficiencias evidentes en señalización. En la Avenida de América, por ejemplo, la señal que impedía realizar un giro en el primer cruce cayó a finales de 2023 y desde entonces no se ha repuesto. Puede parecer un detalle menor, pero es el tipo de problema que demuestra hasta qué punto el mantenimiento cotidiano del barrio no está entre las prioridades del Ayuntamiento.
Otro ejemplo reciente de esta falta de mantenimiento se ha podido ver tras las lluvias de las últimas semanas. En la ladera del parque del barrio se produjo un pequeño desprendimiento que dejó piedras sobre la acera y parte de la calzada, además de varios árboles y ramas arrancados. Semanas después, la situación sigue prácticamente igual. Las piedras continúan en el lugar y los restos de vegetación siguen acumulados en la zona. La única actuación realizada por el Ayuntamiento ha sido colocar unas vallas para impedir que los coches aparquen junto al desprendimiento, mientras los peatones siguen pudiendo pasar por la acera justo al lado de la zona afectada “una solución provisional que vuelve a evidenciar la falta de una intervención real para asegurar y reparar la ladera”.
A esto se suma el deterioro progresivo de aceras y pavimentos en distintos puntos del barrio. “En algunas zonas los vecinos denuncian baldosas sueltas o aceras que se han ido deteriorando con el paso del tiempo sin que se hayan programado actuaciones de reparación”, lamenta el PSOE.
A todo ello se suma que el anunciado plan de bacheado del equipo de gobierno tampoco parece haber llegado al barrio. Mientras en otras zonas de la ciudad se han realizado actuaciones de reparación de baches, en muchas calles del barrio de los Judíos los baches y desperfectos del asfalto siguen presentes sin que se haya actuado sobre ellos. Parece que el barrio vuelve a quedar fuera de las prioridades del Ayuntamiento.
Pero si hay una queja que se repite de forma constante es la relacionada con la limpieza. Muchos vecinos denuncian que las calles presentan cada vez más suciedad con una presencia cada vez mayor de excrementos de perros en las aceras.
Un problema que afecta a la imagen del barrio y que genera una sensación creciente de abandono entre quienes viven allí.
La vitalidad de un barrio no puede depender únicamente del esfuerzo de quienes lo habitan. Ahora falta que el equipo de gobierno haga lo mismo con sus responsabilidades.

