Asprona Bierzo ha participado en una investigación científica sobre la relación entre el control postural y las funciones cognitivas en personas con discapacidad intelectual, cuyos resultados han sido publicados en la prestigiosa revista internacional Brain and Behavior.
El estudio se desarrolla a partir de la tesis doctoral de la fisioterapeuta Eva Fernández Baró, realizada en el Campus de Ponferrada de la Universidad de León, y ha contado con la colaboración de los investigadores Jesús Seco Calvo, María Mercedes Reguera García e Ignacio Diez Vega.
La investigación ha contado con la participación de 45 personas con discapacidad intelectual de la entidad berciana y analiza la capacidad de mantenerse de pie sin moverse, un proceso que, aunque pueda parecer automático, implica un complejo trabajo del organismo.
“Aunque parezca algo automático, el cuerpo está trabajando constantemente para mantener la postura”, explica Fernández Baró, quien señala que cada pequeño movimiento se refleja en los desplazamientos del centro de presiones.
En personas con discapacidad intelectual, estos desplazamientos suelen ser mayores, lo que implica menor control postural, mayor riesgo de caídas y dificultades en actividades cotidianas.
Relación directa entre funciones ejecutivas y estabilidad
El estudio pone el foco en el papel del cerebro, especialmente en las funciones ejecutivas, encargadas de planificar y coordinar los movimientos.
Para ello, se utilizó una plataforma de fuerza que permitió registrar con precisión los movimientos del cuerpo en diferentes condiciones, modificando la posición de los pies y la información visual.
Los resultados evidencian que las personas con menor rendimiento cognitivo presentan peor control postural, especialmente en situaciones más exigentes. Además, se identificó que los movimientos laterales son clave para medir esta relación, al depender de la musculatura de la cadera y el tronco.
Las conclusiones del estudio tienen una aplicación práctica inmediata. Un menor control postural puede dificultar acciones como caminar con estabilidad o reaccionar ante un desequilibrio.
“Entrenar los músculos de la cadera y realizar ejercicios que desafíen la postura puede mejorar el control postural”, señala la investigadora, que destaca la importancia de diseñar tratamientos más personalizados.
Asimismo, el trabajo abre nuevas líneas de investigación para analizar cómo esta relación entre cognición y movimiento influye también en la marcha.
La participación de usuarios de Asprona Bierzo ha sido clave para el desarrollo del estudio, contribuyendo a generar conocimiento científico aplicado orientado a mejorar su bienestar.